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La importancia del Comercio Internacional

Entre 1948 y 1997 el comercio creció a un ritmo anual del 6 por ciento, mientras que la producción mundial sólo aumentó al 3,7 por ciento anual. Entre 1985 y 1997, la relación de las importaciones más las exportaciones con respecto al PIB de los países desarrollados y los países en desarrollo aumentó de 17 a 24 por ciento y de 23 a 38 por ciento, respectivamente. Además, el comercio aumentó a una tasa media superior a la de la economía mundial. Esta última creció anualmente el 3,1 por ciento entre 1980-1990 y el 2 por ciento entre 1990-1995, mientras el aumento de los flujos comerciales fue del 5,3 por ciento y del 6,8 por ciento en los mismos períodos. El crecimiento del comercio ha sido acompañado por un cambio en su composición, desde los productos menos elaborados hacia los más elaborados y con mayor valor añadido.

Una explicación del impresionante aumento del intercambio es la celebración de negociaciones internacionales (UNCTAD, GATT u OMC) y regionales (acuerdos comerciales regionales) que han facilitado una reducción continua de los aranceles entre 1976 y 1994, lo mismo que la disminución progresiva o la eliminación de los obstáculos no arancelarios al comercio.

Después de la segunda guerra mundial Europa occidental dominaba en gran medida el comercio internacional con 31% del total, lo seguía Estados Unidos con casi 28%, después Asia con 13% y Latinoamérica ocupaba parte importante con 12%. Para 1970 Estados Unidos había retrocedido en 10% su participación y Europa había ganado 15%. Asia crecía apenas dos por ciento (Japón había crecido de 0.4% a 6% mundial en 25 años) y Latinoamérica había visto reducida su participación en tres tantos.

La década de los ochenta marcaría la distribución comercial actual. Norteamérica había perdido un terreno importante y Asia (con Japón 8%, China 1.2 y los tigres el 5.8 del comercio mundial) se levantaba como la segunda potencia comercial del globo. Latinoamérica por su parte había subido en uno porcentual su participación. En 1993 nuestro continente aportó la cifra más baja con apenas el 4.4% y Europa el mayor con casi 44%. En la actualidad Europa Occidental o más bien los 15 miembros de la Unión Europea representan el 43% del total del comercio; Asia la cuarta parte (Japón el 7.7% y China el 3.6%); Latinoamérica apenas el 5.4% y de ese total nuestro país aporta la mitad, es decir que México tiene el 2.4% de las exportaciones totales mundiales, en segundo puesto está Brasil con el 0.7%. Europa oriental ocupa el 3.9% con Rusia como principal exportador con 1.35% del total mundial. Después sigue el Medio Oriente con 3.15 y finalmente África con 3% y Sudáfrica como principal vendedor.

La mayoría del comercio internacional tiene lugar entre países desarrollados. En los años setenta y desde 1990 los países en desarrollo han aumentado su participación en el comercio mundial, pero la proporción (como porcentaje del total) correspondiente a los países periferia ha disminuido. Además, si bien aumenta en términos absolutos y en relación a la producción sectorial, la importancia del comercio agrícola en el comercio mundial se está reduciendo, productos originados en el seno de los países más pobres; los precios de los productos agrícolas, además de ser extremadamente volátiles, han disminuido tanto en términos reales como con relación a los precios de los artículos manufacturados. El papel de las transnacionales en el comercio ha aumentado, pasando a representar en estos momentos aproximadamente el 40 por ciento del comercio internacional.

La última década ha presentado un crecimiento inusitado al comercio mundial. El crecimiento explosivo del comercio asiático y el robustecimiento de Norteamérica han sido motores fundamentales. Hubo, sin embargo, desaceleración en Europa occidental y en Centro y Sudamérica. Este dinámico y contradictorio argumento manifiesta el balance del comercio mundial. El valor de las mercancías exportadas en el último año de estudio arroja un crecimiento de 3.5% con respecto al año anterior en bienes y 1.5% en servicios, unos 5.47 billones de dólares.

Comercio entre grandes

El comercio entre países desarrollados representa la mayor parte de las transacciones internacionales. Los intercambios entre los Estados Unidos, Japón y los países de la Unión Europea representan alrededor de dos tercios del comercio mundial, mientras que una quinta parte tiene lugar en los países asiáticos del pacífico. La participación de Asia ha aumentado desde los años ochenta.

La Comunidad Europea tiene fuertes alianzas con los países de África y del Medio Oriente. Normalmente los lazos comerciales están atados a través de acuerdos de gobierno, con exclusión o fuerte discriminación en relación a terceros, luego, en cierta forma constituye un área económica.

Más del 76% del comercio en Europa es realizado entre empresas dentro de esta región, incluyendo: el 82% de los bienes de capital, el 63% de los productos eléctricos y el 75% de los productos de consumo final (no alimentos). En el caso de los alimentos, la excesiva protección existente al interior de la CEE, ha permitido mantener una participación del 74% para las empresas de la región.

El comercio con el resto del mundo ha venido creciendo a tasas elevadas en el norte y el sur de Europa. Entre los años 1986-91, los países de Europa del norte incrementaron sus importaciones a tasas de 6,6% acumulativas anuales y las exportaciones, a tasas de 5.0%, mientras que los países del sur de Europa lo hicieron a tasas de 8.5% y 6.1%. En ambos casos el déficit con el resto del mundo tendió a crecer, pero en el primer caso, el aumento de las exportaciones fue mayor a los países desarrollados (OCDE) y las importaciones fueron mayores en relación a los países en desarrollo. Por el contrario, el comercio exterior del sur de Europa se amplió en ambos sentidos (importaciones y exportaciones) con los países desarrollados de la OCDE y, en menor grado, con los países en desarrollo.

Los principales productos que importan los países europeos son: frutas y vegetales, alimentos y bebidas, celulosa, equipos eléctricos y bienes de consumo (no alimentos). Por su parte, los principales productos de exportación son productos lácteos, alimentos y bebidas, productos químicos, papel y productos de consumo final (no alimentos). Estos grupos de productos explican alrededor del 40% del comercio exterior de carga general. Durante el periodo 1986 1991, la participación de estas categorías de productos aumento muy poco (el incremento más bajo), lo que demuestra un comportamiento relativamente estable de esta estructura de comercio exterior.

El déficit comercial de Estados Unidos con Europa Occidental se ha revertido, con el Lejano Oriente tiende a disminuir y con Latinoamérica ha logrado un superávit. El fuerte incremento de las exportaciones de productos intensivos en tecnología incluso ha hecho disminuir las importaciones de este tipo de productos.

En Canadá, las exportaciones se concentraban en materias primas y semi-procesados (minerales, madera, celulosa, papel, etc.), con fuerte volatibilidad. Con el Tratado de Libre Comercio estas se han diversificando; ha observado un fuerte crecimiento de los productos manufacturados de alto valor tales como equipos científicos, conmutadores telefónicos, aviones ejecutivos y productos de consumo.

Durante la segunda mitad de la década, las exportaciones de los Estados Unidos crecieron a tasas promedios anuales acumulativas de 9,2% y las importaciones a sólo 2.4%. Las exportaciones aumentaron más rápidamente en relación a los países en desarrollo (11.7%), pero el aumento a los países desarrollados también ha sido notable (7.6%). Las importaciones también aumentaron más rápidamente desde los países en desarrollo (5.9%), comparado con los países desarrollados desde los cuales prácticamente han permanecido estancadas (2,2%).

Por su parte, Canadá también aumentó sus exportaciones que sus importaciones, a tasas de 5% y 4.3%, respectivamente. Las exportaciones e importaciones desde los países en desarrollo lo hicieron más rápidamente, especialmente las importaciones (8.4%).

Los principales productos de importación son los bienes de consumo, que por si solos implican el 30% del total, le siguen los equipos electrónicos, con el 8.7% del total. Otros productos también importantes son las frutas y vegetales, alimentos y maquinaria industrial liviana. Por su parte, en las exportaciones los productos de la industria forestal (celulosa, madera y papel) integran el 25,6% del total. Otros productos importantes son las frutas y vegetales, los productos químicos y en cierta medida los bienes de consumo.

Los principales tráficos de estos dos países con el resto del mundo se concentran en el norte de Europa, Japón y los tigres. Últimamente, se han incorporado China y los países del sudeste asiático. Los países de Latinoamérica son importantes agrupados, pero desagregados en tres tráficos cada uno son pequeños, a excepción de México, por supuesto.

Seguramente la fuerte presión de los países occidentales ha obligado a los nipones a abrir más sus fronteras, con lo cual las importaciones han venido creciendo en tasas del orden del 15% al 20% por año. Al contrario de Norteamérica, la tasa de crecimiento de las importaciones ha sido mayor que la de las exportaciones durante la última mitad de la década, 8.7% y 4.9% respectivamente. El aumento en las importaciones ha sido principalmente desde los países desarrollados (10.5%), en cambio el aumento de las exportaciones ha sido mayoritariamente a los países en desarrollo (8. 3%).

Los principales productos de importación, en carga general, se concentran en productos forestales (madera, celulosa, papel) con un 19.1% del total. Otros productos importantes son los pescados-carne-lácteos, frutas y vegetales, productos químicos y bienes de consumo. Por el contrario, sus exportaciones se concentran fuertemente en la industria electrónica y metalmecánica (maquinaria liviana, equipos eléctricos, vehículos y componentes) y bienes finales de consumo durable, estos grupos de productos explicaban el 52% en 1986 y el 61 % en 1991, mostrando una tendencia a concentrarse en estas industrias.

Los principales tráficos de este país con el resto del mundo son con EE.UU., lejos el origen y destino de los mayores flujos. Después, con el norte de Europa y los tigres. En los últimos años se incorporan a los tráficos los países del Sudeste Asiático y en menor medida China. Los países latinoamericanos son insignificantes aún considerando todos los tráficos juntos.

Empresas Transnacionales

Se calcula que existen unas 40 000 empresas transnacionales. Las primeras 500 son grandes compañías y controlan el 70 por ciento del comercio internacional y el 80 por ciento de las inversiones extranjeras de las transnacionales. Se estima que el 40 por ciento del comercio mundial está en manos de empresas transnacionales. En 1995, el 29 por ciento del PBI mundial correspondía a las 200 empresas transnacionales más importantes. En este tipo de empresas radica la fortaleza comercial de los países vistos, aunque las pequeñas y medianas empresas tienen una presencia muy importante.

Las empresas transnacionales han logrado ocupar una posición hegemónica en varios productos básicos agrícolas: 20 de ellas controlan el comercio del café, seis dominan el 70 por ciento del comercio del trigo, y una controla el 98 por ciento de la producción de té envasado (en los últimos años las empresas transnacionales han modificado su estrategia y han desplazado su interés de las actividades de producción a las de financiación, formación e investigación, subcontratando muchas fases de la producción).

Tema Agricola
Los países desarrollados dominan mayoritariamente los intercambios de productos agrícolas. Brasil es el único país en desarrollo ubicado entre los diez principales exportadores de productos agrícolas. Los otros nueve son países desarrollados, de los cuales seis son miembros de la Unión Europea. De forma análoga, los diez principales importadores de productos agrícolas son todos países desarrollados. Es evidente, pues, que la mayor parte del comercio de productos agrícolas tiene lugar entre países desarrollados, y que una proporción importante del mismo se realiza dentro de la Unió Europea (alrededor de la quinta parte del comercio agrícola mundial). En 1997 las exportaciones de productos agrícolas dentro de la Unión Europea totalizaron 178 000 millones de dólares. El valor del comercio agrícola dentro de los países asiáticos ascendió a 74 000 millones de dólares, mientras el comercio dentro de América del Norte fue de 30 000 millones de dólares.

Comercio de los pequeños
África y América Latina tienen una participación en el comercio internacional muy inferior a la de los demás continentes. Las transacciones internas en estos bloques son pequeñas, sus intercambios tienen lugar fundamentalmente con los países desarrollados.

El establecimiento de grupos comerciales regionales ha traído consigo un aumento del intercambio entre estos países participantes. Los bloques regionales, al reducir los obstáculos al comercio y aumentar la velocidad y el volumen de las transacciones, facilitan los flujos de productos entre sus miembros. Esto ha ocurrido sobre todo en el MERCOSUR en América Latina, la ASEAN en Asia Oriental, el TLC para México.

Durante los años setenta y a partir de 1990 el crecimiento del comercio ha sido más fuerte en los países en desarrollo que en los países desarrollados. Incluso durante la recesión de 1992, los países en desarrollo continuaron aumentando sus intercambios mientras se contraía el comercio mundial y en particular el comercio entre países desarrollados. En contraste con este relativo buen desempeño de los países en desarrollo, el comercio de los menos desarrollados aumentó menos que el intercambio mundial. Su participación en el comercio mundial se redujo desde aproximadamente 0.9 por ciento en 1980 hasta menos del 0.5% en 1995.

El comercio exterior de los países denominados NICS o "tigres" continuó creciendo a tasas de dos dígitos, alcanzando las importaciones tasas promedios de 13,8% y las exportaciones a 10% en el periodo de estudio. En exportaciones e importaciones el comercio exterior creció más rápidamente con los países en desarrollo, con tasas espectaculares de 16.6% y 18%, aunque con los países desarrollados el aumento también fue importante.

Si bien, en las importaciones los grupos de productos considerados son poco relevantes en total, en las exportaciones destacan los bienes de consumo, con un 34.5% del total en la década de los ochenta y el 28% en la de los noventa. Le siguen en importancia los equipos eléctricos con un 6.6% y un 6.0% respectivamente.

Los principales flujos con el resto del mundo tienen relación con EE.UU. y Japón, en los últimos años ha llegado a ser importante el comercio con el Norte de Europa, Sudeste Asiático y entre los NICS. China empieza también a cobrar importancia.

El tráfico en Sudamérica más importante es desde la Costa Este (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), donde el flujo de contenedores creció de 1 millón a 1.3 millones, con un 30% en los últimos 5 años.

El Caribe y Centro América, que incluye a México, es más importante, pasó de 700 mil a 1.3 millones. El tráfico más pequeño esta dado por la costa oeste de Latinoamérica, que pasó de 476 mil contenedores a 716 mil, un incremento de 50% en los últimos 5 años.

En el comercio exterior de carga general de los países latinoamericanos no hay grupos de productos que predominen en las importaciones, pero en las exportaciones, predominan las frutas, vegetales y alimentos, ambos explicaban el 35.5% de las exportaciones en 1986 y el 29.9% a mediados de los ochenta y principios de los noventa.

En la actualidad el comercio exterior de productos manufacturados es el más representativo de México que ha crecido a un impresionante 60% desde la década pasada. Brasil pasó de tener el 5% del total de sus exportaciones manufactureras a 50% en tan sólo diez años. El tercer crecimiento importante en este rubro pertenece a Costa Rica con un crecimiento de 30% en diez años.

México es el principal exportador del área, ocupa el 46% del continente latinoamericano y también el principal importador. Las compras al exterior por Argentina han crecido casi 200% en la última década, las brasileñas 70% y las de Chile 120%. Las exportaciones lo han hecho de manera importante pero más moderada.

El sector primario ha sido el sector tradicional de nuestras economías, a últimas fechas ha dejado de ser así. Aún es importante para Argentina con el 70% del total de sus exportaciones o para Bolivia, Ecuador o Colombia con 85% en promedio. Nuestro país las redujo de 75% en 1980 a sólo 14% en la actualidad.



Los países en desarrollo producen la mayoría de los diez productos agrícolas más comercializados. Para muchos de ellos estos productos representan la principal fuente de divisas. Este hecho los sitúa en una posición muy vulnerable frente a las fluctuaciones de los mercados de estos productos.

El valor de las importaciones y exportaciones de productos básicos agrícolas aumentó considerablemente a partir de 1970. La mayor parte de este crecimiento fue debida a un aumento en la demanda de importaciones por parte de los países de ingresos medios. Las reformas de las políticas económicas aplicadas en el marco de los programas de ajuste estructural, propugnados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, han contribuido a esta tendencia en los países en desarrollo después de 1980.

Varios países en desarrollo dependen en sumo grado de las exportaciones de productos agrícolas (por ejemplo, cacao, café, té o caucho) que representan para ellos un factor principal de los ingresos y una fuente importante de divisas. En particular, este es el caso de los países menos desarrollados, para los cuales los productos primarios (principalmente productos minerales y agrícolas tropicales) constituyen el 70 por ciento del comercio total, es el caso de los países menos desarrollados de Centroamérica. La tendencia de los precios de la mayoría de los productos agrícolas ha sido la de un descenso sumamente acentuado, con la excepción del banano cuyo precio tuvo una evolución relativamente positiva en el período 1980-1990. Se han producido considerables variaciones de los precios de los principales productos agrícolas durante el período 1980-1998. La vigencia de precios estables y remunerativos para estos productos es imprescindible para garantizar la estabilidad y seguridad del ingreso necesarias para que estos países inviertan en su desarrollo.

El comercio agrícola ha aumentado más lentamente que el de bienes manufacturados, pero al mismo ritmo que el de los productos mineros. La participación relativa de la agricultura y la minería en las exportaciones mundiales de mercancías se redujo en los años noventa. Así, mientras la contribución del comercio agrícola disminuyó 1,3 puntos porcentuales entre 1990 y 1997, la de los bienes manufacturados aumentó en 3,4 por ciento. Esta evolución puede explicarse, en parte, por la creciente cantidad de productos de origen agrícola que se comercializa como alimentos elaborados o productos manufacturados. El comercio agrícola generalmente creció más que la producción. Hay una gran variación entre productos en lo referente a la parte de la producción que se comercializa.

La evolución de la relación de intercambio entre productos agrícolas y bienes manufacturados ilustra la capacidad de intercambiar productos agrícolas con productos manufacturados, es decir, qué cantidad de productos manufacturados puede importarse si se exporta una unidad de producto agrícola.

Entre 1980 y 1998 los precios internacionales de los productos agrícolas disminuyeron un 35 por ciento aproximadamente, mientras que los precios de los bienes manufacturados aumentaron en un 40 por ciento. La relación de intercambio entre los productos agrícolas y los bienes manufacturados se deterioró considerablemente, reduciéndose en más del 50 por ciento




En el último año, las exportaciones de mercancías de los países en desarrollo crecieron un 9 por ciento, con lo que su participación en las exportaciones mundiales se elevó al 27.5 por ciento. Esa mayor participación no se debió únicamente a la recuperación del comercio de combustibles; también pudieron observarse aumentos de la participación de los países en desarrollo en los nueve grupos de manufacturas. La participación de los países en desarrollo en las exportaciones mundiales de manufacturas alcanzó una proporción cercana al 25 por ciento, lo que supone un incremento notable desde 1990, año en que era del 17 por ciento.

En 2000 las exportaciones de mercancías aumentaron a un ritmo más rápido que las exportaciones mundiales, en parte debido al vigor de los envíos de combustible. Las exportaciones de bienes manufacturados a los principales mercados desarrollados y en desarrollo aumentaron un 5 por ciento mientras que las de productos agropecuarios disminuyeron un 8 por ciento. En el período 1990-99, la parte de los bienes manufacturados en las exportaciones de los países menos adelantados ha aumentado marcadamente, llegando a constituir, en 1999, la mitad de sus envíos a los países industrializados.

A últimas fechas las exportaciones de productos de la industria del automóvil aumentaron un 5 por ciento y, por tanto, también sobrepasaron la tasa media. Los exportadores más dinámicos de productos de la industria del automóvil ya no son los grandes productores tradicionales, sino proveedores más recientes como México, la República de Corea, la República Checa, Hungría y Polonia, que aumentaron sus exportaciones hasta alcanzar tasas de 2 dígitos no sólo en 1999, sino a lo largo de todo el período 1990-99




En los últimos 20 años el PIB chino ha crecido a una media anual de 9% con picos que han tocado el 13%. La respuesta está en la apertura al exterior.

China, que es el noveno país en importancia en el comercio mundial, en los últimos años ha observado un crecimiento económico impresionante. De 1979 a 1998 su economía creció en un promedio de casi 10% anual. Sus exportaciones lo hicieron en un promedio de 15 % anual. En 1998 China exportó por 183,700 millones de dólares y sus importaciones llegaron a 140,170 millones de dólares.
La importancia de China radica en que su economía crece en un mercado de 1250 mil millones de habitantes. Es un inmenso mercado que todo el mundo mira. Al pertenecer China a la OMC, su mercado se hará mas libre a los productos extranjeros. Asimismo, las exportaciones chinas al resto del mundo se harán mayores, pues deberá brindársele a China las mismas facilidades que se le da a otros países que pertenecen a la OMC.

China se ha convertido en el segundo exportador asiático por detrás de Japón y aporta el 14% de la exportación de su continente; pasó de aportar el 8 al 14% en tan sólo diez años. El sector que domina es el manufacturero con el 65% del total y el principal destino es Japón con más del 40%. Le sigue la producción agrícola y la de minerales.

En 1980 la Unión Soviética representaba casi el 4% de las exportaciones totales mundiales y en la actualidad alrededor de 1%. Tiene todavía supremacía en Europa Oriental con la tercera parte de las exportaciones de la zona. El principal destino de sus ventas es Europa occidental con el 60% y después Europa Oriental con el 20%. Los productos minerales siguen siendo los artículos de mayor importancia, seguidos por los productos agrícolas. El comercio exterior de Rusia ha crecido en la década pasada 15% lo que no es muy difícil si se juzga la situación en la que se encontraba. El crecimiento de las exportaciones minerales lo hizo a 3% (en parte por la competencia con América Latina) y los productos agrícolas apenas lo hicieron en 2%.






Los esfuerzos por una América Latina más equitativa y más competitiva se han reflejado en el fortalecimiento que a partir de la década de los noventa han tenido los esquemas integracionistas existentes, el Mercado Común Centroamericano y el CARICOM. También en la firma del acuerdo que dio vida al llamado Grupo de los Tres, el MERCOSUR, los proyectos de la ALALC-ALADI, pacto andino, y desde luego ALCA.

La interrelación de estos países se ha visto formalizada por acuerdos de libre comercio o de complemento económica que pudieran producir un proceso de desgravación arancelaria y de acceso a los mercados recíprocos.

Todo empezó en 1960 con la firma el Tratado de Managua, que crea el Mercado Común Centroamericano (MCCA), y el de Montevideo, que crea la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), convertida en 1980 en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). En 1969 se firma el Acuerdo de Cartagena que crea el Pacto Andino. Han seguido el CARICOM, el SELA, el Grupo de Río, MERCOSUR, el Grupo de los 3, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las Cumbres iberoamericanas, la Cumbre de las Américas y, en proceso de formación, la Comunidad Latinoamericana de Naciones... Junto a los organismos más conocidos han proliferado durante las últimas décadas un abanico de acuerdos, sistemas y foros de cooperación en los más variados campos (Pacto Amazónico, Programa Bolívar, etc.).

Aunque no suelen citarse entre los organismos de integración, es palpable el peso de las entidades financieras, como el Banco Interamericano de Desarrollo , que junto al Banco Mundial, fijan los criterios e indicadores de desarrollo de la región, siendo un factor muy importante de los actuales derroteros de la región como un todo.




El Mercado Común Centroamericano (MCCA) es una organización supranacional de ámbito regional creado mediante el Tratado de Managua de 1960 para lograr la integración económica entre Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, ésta última firmó el tratado en 1962. Pretendía el total desarme arancelario entre estos países e imponer un Arancel Externo Común (AEC) frente a los países no miembros. Tuvo importantes efectos en una primera época pero la falta de una autoridad que sobrepasara la individualidad de éstos países, las frecuentes guerras y las tensiones económicas que aparecieron a raíz de la crisis de la década de 1970 han dejado sin horizonte de futuro al MCCA; la mayor parte de los países integrantes han vuelto a promocionar políticas proteccionistas. Tiene su sede en Guatemala.




Los Gobiernos de las Repúblicas de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, representados en la I Reunión Extraordinaria de Cancilleres de los Países de la Cuenca del Plata, realizada en Brasilia en 1969 implementaron un tratado cuyo antecedente inmediato fue una serie de convenios realizados en Buenos Aires, en 1967, y en Santa Cruz de la Sierra, en 1968.

La finalidad fue promover en el ámbito de la cuenca, la realización de estudios, programas y obras, así como la formulación de entendimientos operativos e instrumentos jurídicos competían a las áreas de: facilitación y asistencia en materia de navegación; utilización racional del recurso agua; preservación y el fomento de la vida animal y vegetal; perfeccionamiento de las interconexiones viales, ferroviarias, fluviales, aéreas, eléctricas y de telecomunicaciones; complemento regional mediante la promoción y radicación de industrias; complemento económica de áreas limítrofes; cooperación mutua en materia de educación, sanidad y lucha contra las enfermedades; promoción de otros proyectos de interés común y en especial aquellos que tengan relación con el inventario, evaluación y el aprovechamiento de los recursos naturales del área.



Fue un acuerdo de participación subregional, que incluyo a Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador y el Perú; fue inspirado en la Declaración de Bogotá y en la Declaración de los Presidentes de América; y estuvo fundado en el Tratado de Montevideo y en las Resoluciones 202 y 203 (CM-II/VI-E) del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC).




Estuvo integrado por las Repúblicas de Bolivia, del Brasil, de Colombia, del Ecuador, de Guyana, de Perú de Surinam y de Venezuela.

Fueron animadas del común propósito de conjugar los esfuerzos que vinieron emprendiendo, tanto en sus respectivos territorios como entre si mismas, para promover el desarrollo de la Amazonia, que permitiera la distribución equitativa de los beneficios de dicho desarrollo entre las Partes Contratantes -para elevar el nivel de vida de sus pueblos- y a fin de lograr la plena incorporación de sus territorios amazónicos a las respectivas economías nacionales.

Consideraron que para lograr un desarrollo integral de los respectivos territorios de la Amazonia era necesario mantener el equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación del medio ambiente.

Hubo pues, reconocimiento que el desarrollo socioeconómico y la preservación del medio ambiente son responsables inherentes a la autonomía de cada Estado, y que la cooperación entre las Partes Contratantes serviría para facilitar el cumplimiento de estas responsabilidades, continuando y ampliando los esfuerzas conjuntos que están realizando en materia de conservación ecológica de la Amazonia.




Comunidad del Caribe (en inglés, Caribbean Community), organización establecida para promover la unidad regional y coordinar la política económica y exterior en el Caribe. Fundada en 1973 por el Tratado de Chaguaramas (Venezuela), la CARICOM sustituyó a la Asociación Caribeña de Librecambio, que había sido creada en 1965. Los miembros de pleno derecho son: Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, República Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago. Las Islas Vírgenes británicas y las Islas Turks y Caicos son miembros asociados. Las Bahamas pertenecen a la Comunidad pero no al Mercado Común creado en su seno, mientras que Anguila, República Dominicana, México, Puerto Rico y Venezuela son países observadores. La sede de la CARICOM se encuentra en Georgetown, Guyana.

La Comunidad del Caribe desarrolla tres actividades principales: la cooperación económica a través del Mercado Común del Caribe, la coordinación de la política exterior y la colaboración en campos como la agricultura, la industria, el transporte y las telecomunicaciones, la salud, la enseñanza, la ciencia y la tecnología, la cultura, el deporte y la administración fiscal. La política queda determinada en las conferencias de los jefes de gobierno, en las que también se organizan las finanzas de la Comunidad.

El Mercado Común del Caribe organizado por la CARICOM se ocupa también del comercio, la industria, la planificación económica y los programas de desarrollo para los países miembros menos desarrollados. Su cuerpo directivo es el Consejo del Mercado Común. La Secretaría es el principal órgano administrativo, tanto de la Comunidad como del Mercado Común. Entre las prioridades existentes se hallan la aplicación de un sistema arancelario unificado y el establecimiento de un acuerdo de liquidación de pagos comerciales que sustituya al sistema de pagos multilateral que se hundió en 1983. Futuros objetivos son la creación de una unión monetaria y de un mercado interno único.




Los Estados de América Latina representados en la reunión Ministerial convocada para constituir el Sistema Económico Latinoamericano consideraron que era necesario establecer un sistema permanente de cooperación económica y social interregional, de consulta y coordinación de las posiciones de América Latina, tanto en los organismos internacionales como ante terceros países y agrupaciones de países.

La dinámica reinante de las relaciones internacionales, en los campos económico y social hizo necesario que los esfuerzos e iniciativas realizadas hasta aquellas fechas para alcanzar la coordinación entre los países latinoamericanos, se transformara en un sistema permanente que por primera vez incluyó a todos los Estados de la región; asumió los acuerdos y principios que hasta ese entonces se habían adoptado conjuntamente por la totalidad de los países de América Latina y aseguró su ejecución mediante acciones concertadas.

Fue imprescindible propiciar una mayor unidad de los países de la América Latina, a fin de garantizar acciones solidarias en el terreno de la cooperación económica y social interregional. En la Reunión de Panamá celebrada el 31 de julio al 2 de agosto de 1975 se llegó a un consenso para crear el Sistema Económico Latinoamericano.





La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), funcionó como una organización en el ámbito latinoamericano. Fue creada en virtud del Tratado de Montevideo, firmado en 1960 y entró en vigor el 2 de junio de 1961. Los estados firmantes del mismo, y primeros integrantes de la ALALC, fueron Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay. Posteriormente, pasarían a formar parte de la organización Colombia y Ecuador (1961), Venezuela (1966) y Bolivia (1967).

Su objetivo fundacional era crear una zona de libre comercio entre los países miembros para, sucesivamente, proceder a la desaparición de los aranceles y establecer un mercado común en Latinoamérica. Los principales organismos rectores de la ALALC eran la Conferencia, el Comité Ejecutivo Permanente y, desde 1966, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores. La crisis económica de 1973 y el nacimiento de iniciativas similares, como el Grupo Andino (actual Comunidad Andina), determinaron la sustitución de la ALALC por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) en 1980.




La Asociación Latinoamericana de Integración fue creada por el Tratado de Montevideo de 1980 sobre la base del patrimonio histórico de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC).

Tal asociación fue impulsada por los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

El motivo principal fue la idea sobre la integración económica regional como uno de los principales medios para que los países de América Latina pudieran acelerar su proceso de desarrollo económico y social a fin de asegurar un mejor nivel de vida para sus pueblos.

Los países estaban convencidos en renovar el proceso de integración latinoamericano y a establecer objetivos y mecanismos compatibles con la realidad de la región.

Surgió también por la necesidad de contribuir a la obtención de un nuevo esquema de cooperación horizontal entre países en vías de desarrollo y sus áreas de integración. Tuvieron en cuenta la decisión adoptada por las Partes Contratantes del Acuerdo General de Aranceles y Comercio que permitió reducir o eliminar mutuamente las trabas a su comercio recíproco.

La conformación de un bloque subregional, en el marco de la ALADI reemplazante de ALALC, plantea lo que ha comenzado a denominarse un regionalismo abierto compatible con los principios de comercio libre que intenta establecer la Organización Mundial de Comercio (OMC). La vieja ALALC, si bien había logrado incrementar el comercio interregional entre los años 1960 y 1980, mostraba dificultades para su profundización a través de instrumentos netamente multilaterales. Es por ello que se buscaron la creación de instrumentos más flexibles.

La ALADI, cuya sede se encuentra en Montevideo, estableció como objetivo crear a largo plazo, en forma gradual y progresiva un Mercado Común Latinoamericano. A tal fin, a diferencia de su antecesora ALALC, posibilitó la existencia de Acuerdos de Alcance Parcial en "cuya celebración no participa la totalidad de los países miembros, y propenderán a crear las condiciones necesarias para profundizar el proceso de integración regional mediante su progresiva multilateralización".

Cabe señalar que las relaciones del MERCOSUR con los restantes países de ALADI han sido objeto de especial atención desde la firma del Tratado de Asunción. Para tener una idea de su significación es posible destacar que entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y los restantes países de ALADI existen firmados 19 Acuerdos de Alcance Parcial y 11 AAP de Complemento Económica. La existencia de una Unión Aduanera entre los países miembros del MERCOSUR planteó la necesidad de renegociar estos Acuerdos. Esta renegociación, que debían efectuarse de conformidad con la Resolución del Grupo Mercado Común 45/94 "entre el MERCOSUR como bloque y países individuales o grupos de países", se encuentra en la actualidad postergada y rigen en consecuencia los acuerdos prorrogados.




Los orígenes del MERCOSUR se remontan a un encuentro que tuvo lugar en 1986 entre los entonces presidentes de Brasil y de Argentina. El acuerdo comercial bilateral entre ambos países se transformó con el tiempo en la idea de crear una zona de libre comercio en Sudamérica, proyecto que cobró fuerza cuando Uruguay y Paraguay se sumaron a tal intento. Se puso en vigor la unión aduanera y la libre circulación de bienes entre los cuatro países firmantes: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El tratado de Asunción fue un acuerdo firmado en la ciudad paraguaya de Asunción el 26 de marzo de 1991, por medio del cual los representantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay constituyeron la organización regional del espacio sudamericano denominada Mercado Común del Sur, más conocida como MERCOSUR.

El Tratado surgió por la necesaria ampliación de los mercados nacionales de los estados miembros. La integración, suponía la "condición fundamental para acelerar sus procesos de desarrollo económico con justicia social". Consideraba asimismo imprescindible la progresiva integración latinoamericana, la promoción del desarrollo científico y tecnológico modernizador de las distintas economías.
El acuerdo fijó la estructura orgánica inicial del MERCOSUR y reservó la adhesión de nuevos estados miembros tan sólo al resto de países pertenecientes a la ALADI.

El espacio que engloba el MERCOSUR constituye un mercado de más de 200 millones de personas. Esta cifra se aproxima a la población de América del Norte y no dista demasiado de los 300 millones de habitantes de la Unión Europea (UE). El producto interior bruto (PIB) del área integrante del MERCOSUR alcanza los 800.000 millones de dólares, aproximadamente el 60% del PIB regional.

El Mercado Común como objetivos fundamentales la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, eliminación de los derechos aduaneros y restricciones paraarancelarias; fijación de una tarifa externa común y adopción de una política comercial común con relación a terceros países o bloques regionales, y coordinación de las posiciones en foros comerciales de la región e internacionales; coordinación de políticas macroeconómicas y de comercio exterior, agrícolas, industriales, fiscales, monetarias, cambiarias y de capitales, de servicios, aduanera, de transportes y comunicaciones, y otras que se acuerden en el futuro, a fin de asegurar condiciones adecuadas de competencia entre los estados parte.

En materia de relaciones exteriores, el bloque de países del sur ha firmado acuerdos interesantes con los países miembros de la ALADI, con el MCCA, con Chile y Bolivia, y el más ambicioso, con la Unión Europea. Además se planea entablar relaciones con países australianos.

Para el 31 de diciembre de 1994 se tenía ya un arancel 0 para el 85 por ciento de los productos de la región. El Consejo Mercado Común aprobó también un Arancel Externo Común (A.E.C.) pudiendo avanzarse en lo que se consideraba uno de los puntos críticos del proceso integracionista. De esta manera para tal fecha se conformó entre los cuatro países una unión aduanera imperfecta que permite el libre acceso de casi la totalidad de los productos con un arancel externo común que abarca también casi la totalidad de la producción. No obstante ello, no existe libre circulación de factores y personas; tampoco se ha avanzado demasiado en la armonización de políticas macroeconómicas o en dotar de competencia suficiente a los órganos institucionales del MERCOSUR.




El Grupo de los Tres es un bloque económico regional compuesto por Colombia, México y Venezuela, cuyo objetivo es la creación de una zona de libre comercio entre los estados miembros. En enero de 1991 se acordó el inicio de consultas previas para lograr un acuerdo sobre comercio e inversión en el área. La liberalización comercial y la reducción de aranceles sobre el comercio mutuo se harían progresivamente, en un plazo máximo de tres años, aprovechando la favorable coyuntura económica. No obstante, las crisis financieras sufridas con posterioridad por los tres países firmantes, muy especialmente el desplome de la cotización del peso mexicano en 1995 (el "efecto tequila") tras la firma del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, han defraudado las expectativas puestas en el Grupo.

La desgravación arancelaria se efectuará en tres etapas:

Ø Desgravación inmediata (1o de enero de 1995);
Ø Desgravación a corto plazo (5 años);
Ø Desgravación a largo plazo (10 años)

Existe una excepción en el sector automotriz; al inicio del tercer año de vigencia del Tratado se eliminarán los aranceles en un plazo de diez años; quedando libre de arancel este sector para el año 2007.




El 24 de Julio de 1994, los Jefes de Estado y/o representantes de 24 países de la Gran Cuenca del Caribe firmaron el Convenio Constitutivo de la Asociación de Estados del Caribe (AEC). Nació así, luego de un intenso proceso negociador el organismo latinoamericano de consulta, concertación y cooperación de mayor cantidad de países y con una heterogénea composición económica, política y social.

La AEC agrupa, en calidad de miembros plenos, a los doce Estados del CARICOM, cinco de Centroamérica, los participantes en el Grupo de los Tres y cuatro Estados independientes no incorporados a los esquemas integracionistas previamente conformados de estas áreas geográficas.

Según algunos estimados, la formación de la AEC posibilitaría crear un área económica que produce anualmente alrededor de 474 mil millones de dólares, sostiene un intercambio comercial superior a los 140 mil millones de dólares y contaría con un potencial mercado interno cercano a los 200 millones de consumidores.

A partir de la década pasada, se ha producido un importante entramado de acuerdos institucionales entre los países que componen el Grupo de los Tres, el Mercado Común Centroamericano y el CARICOM. La interrelación de estos tres grupos de países se ha visto formalizada por acuerdos de libre comercio que producirán un proceso de desgravación arancelaria y de acceso a los mercados recíprocos que podría permitir una rápida generalización del comercio en la Cuenca del Caribe.

El carácter multidimensional del proyecto es evidentemente otra importante ventaja. El Acta Constitutiva incorpora no sólo la dimensión económica. También abarca los problemas del medio ambiente y la protección de los recursos naturales del Mar Caribe como "Patrimonio Regional Compartido", presta especial atención al intercambio tecnológico, la Educación, el deporte, el desarrollo socio-cultural, lingüístico y los sistemas de difusión e información sobre los acontecimientos y las realidades políticas, económicas, sociales y culturales de la región en toda su complejidad.

Aunque no aparece con la misma fuerza que en otros foros, uno de los mayores beneficios potenciales de la AEC lo constituiría la posibilidad de llevar a cabo una labor de concertación de posiciones entre los gobiernos de la subregión. Ello puede resolver el divorcio histórico de ambas zonas geográficas y potencializar así la capacidad negociadora de los países en la zona. Estos representan aproximadamente el 78% del potencial de voto en cualquier foro hemisférico.

También menciona entre sus propósitos "fortalecer, utilizar y desarrollar las capacidades colectivas del Caribe para lograr un desarrollo sostenido en lo cultural, económico, social, científico y tecnológico; desarrollar el potencial del Mar Caribe por medio de la interacción entre los Estados miembros y con terceros. A esos fines, los gobernantes se han propuesto "promover en forma gradual y progresiva, la integración económica, incluidas la liberalización comercial, de inversiones, del transporte y de otras áreas relacionadas"; la discusión de asuntos de interés común y la formulación de instrumentos de políticas y programas para la cooperación en diversas áreas.

En primer lugar los países de la AEC muestran un alto grado de heterogeneidad económica. Esto se manifiesta en las significativas asimetrías que se aprecian en el grado de desarrollo industrial, estructuras económicas, dimensiones, fuentes fundamentales de ingreso, etc. Son evidentes las diferencias entre las economías de los países miembros del Grupo de los Tres, y las de las pequeñas islas del Caribe y las de estas con Centroamérica.

En segundo lugar, los miembros de la AEC no presentan un nivel de intercambio que demuestre una interdependencia significativa. En 1991 estos absorbían solo el 7% de sus exportaciones totales y se autoabastecían en un 5,5%, El comercio entre los grupos de países es sumamente débil y además básicamente unidireccional. Aunque las cifras indican que la dinámica del comercio intraregional ha crecido más que la participación de la región en el comercio mundial, la evolución hacia Uniones Aduaneras de los grupo subregionales pudiera propiciar un incremento del comercio intragrupo subregional pero no necesariamente tendría que producir un incremento del comercio intracontinental.

La inversión extranjera directa intraregional -que es uno de los instrumentos de consolidación de cualquier proceso integracionista-, aunque creciente, aún es irrelevante Esto impone serias limitaciones al incremento sostenido de las relaciones intraregionales.

En tercer lugar es obligado destacar que la semejanza de las políticas económicas es uno de los rasgos más significativos de las naciones integrantes de la AEC.
Lo anterior nos lleva a pensar que los mayores retos para la consolidación de la AEC provienen de los vínculos de sus miembros con Estados Unidos. Su dependencia del mercado norteamericano convierte a este país en un actor insoslayable del esquema integracionista. En cualquier caso los derroteros de su política impactarán en una medida u otra el avance de sus gestiones.




Desde junio de 1990, el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush lanzó la propuesta de la "Empresa de las Américas", consistente en crear un área de libre comercio en todo el continente. El proceso de preparación del ALCA comenzó en el mes de diciembre de 1994 en la Primera Cumbre de las Américas, cuando los líderes democráticamente electos de 34 países del Hemisferio Occidental, reunidos en Miami, resolvieron "empezar a construir el ALCA inmediatamente, en donde las barreras al comercio y a la inversión serían gradualmente eliminadas".

Los países que participan en las negociaciones del ALCA son todos los estados miembros activos de la OEA, es decir, Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

El ALCA fue una de las veintitrés iniciativas de la Cumbre. Las iniciativas tienen como meta expandir prosperidad a través de la integración económica y el libre comercio; erradicar la pobreza y la discriminación en el Hemisferio; y asegurar el desarrollo sostenible mediante la protección del medio ambiente.

Resulta obvio que la formación de tal mercado será un largo y complejo proceso para el cual no todos los países implicados tienen el mismo nivel de preparación, ni siquiera las mismas motivaciones, ni los mismos intereses.

El criterio que rige este tratado es ``la promoción de la prosperidad mediante la integración económica y el Libre Comercio'' en tanto sus principios generales apuntan -según los que lo proponen- al consenso, la transparencia, acuerdos únicos, coexistencia en acuerdos bilaterales y subregionales, medidas transparentes y simples para economías pequeñas, leyes, reglamentos y procedimientos administrativos conformes con las obligaciones del ALCA.

La atención a las economías más pequeñas, la negociación individual o como miembros de un grupo de integración subregional, la consistencia con la Organización Mundial del Comercio, OMC, forman parte del legajo de cualidades que se pueden observar en el escaparate del tratado.
Otros ejes que se le incorporan a este cuerpo de iniciativas es la de asegurar el acceso y mejor calidad de la educación, promover y fortalecer la democracia y el respeto de los derechos humanos profundizar en la integración económica, el libre comercio, erradicar la pobreza y la discriminación...

En los años que vienen desde 1985 han habido grandes cambios en los países del continente, debido, fundamentalmente, a los importantes modificaciones que se dieron a nivel mundial y a la influencia de la ideología liberal imperante. Acompañando estos cambios, los acuerdos de integración bilateral y subregional han sido utilizados como complemento de esas reformas económicas internas.

A diferencia de los acuerdos de integración que los países negociaron en los años sesenta, que se orientaban a consolidar la sustitución de importaciones, la creación de economías de escala en un mercado ampliado, a la vez que proteger los acuerdos comerciales bilaterales basados en la cláusula de la nación más favorecida de su extensión indiscriminada al resto de los miembros del GATT; los acuerdos celebrados a partir de los noventa se han orientado principalmente a la liberalización del comercio.

La dificultad mayor estriba en las diferencias de tamaño y productividad de las economías de la región. Prácticamente en el continente se reproducen todos los estadios del desarrollo económico: el hemisferio norte muy avanzado y con cierto grado de integración (EUA, Canadá en el NAFTA, con el agregado de México, que está lejos de tener un desarrollo satisfactorio); la región centroamericana subdesarrollada y atomizada; en el Cono Sur, un bloque de países de desarrollo pobre que conforma el MERCOSUR.

Para esta amplia gama de países las prioridades son divergentes. EUA quiere exportar a todo el continente, en especial por medio de inversiones y de los sectores de servicios, y asegurar por esa vía su supremacía en la región, adelantándose a las iniciativas europeas. Por eso hace hincapié en el inicio de las negociaciones en bajar ya los aranceles y discutir temas como patentes e inversiones.

El ALCA se establecerá en el año 2005, con el fin de eliminar progresivamente las barreras al comercio e inversión en la región. Las características finales del ALCA se determinarán mediante negociaciones de los representantes oficiales de los gobiernos de los 34 países participantes. Los temas comerciales en discusión son: Acceso a Mercados; Inversión; Servicios; Compras del Sector Público; Solución de Controversias; Agricultura; Propiedad Intelectual; Subsidios, Antidumping y Derechos Compensatorios; y Política de Competencia. Los principios rectores de las negociaciones son: los tratados serán congruentes con la normativa de la Organización Mundial del Comercio, todos los países participarán en todas las partes de los acuerdos (en otras palabras, los países no tienen la opción de participar sólo en algunas provisiones de los acuerdos).

En un taller-seminario sobre el ALCA, que se desarrolló a finales de mes de marzo de 1999 por varios foros y redes de México y Centroamérica en esta ciudad, se manifestó que el ALCA es la expansión del Tratado de Libre Comercio, más grande del mundo, cuyo alcance influirá en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos de las Américas.

Sin embargo, las declaraciones del consejero de George Bush son ilustrativas. Según él: "aunque alguien quiera postergar las negociaciones, nosotros no vamos a detenernos...", "y si alguien no quiere negociar, se quedará atrás." "Bush quiere llegar a la Cumbre de las Américas, con "fast track", (negociando acuerdos sin el escrutinio del Congreso). Su administración "prometió avanzar de manera agresiva en la promoción de acuerdos de libre comercio en la región, enfrentando las resistencias domésticas y las que despierta en algunos países..." el ALCA. El nuevo proyecto Bush de libre comercio continental, no tiene un camino despejado ni fácil. La Comunidad Andina tampoco está de acuerdo "en adelantar las negociaciones del ALCA;" y tanto esos países como los de Centroamérica y la Asociación del Caribe reclaman también "un trato especial diferente para las economías de menos desarrollo.

De todo lo anterior queda claro que si bien se está avanzando tanto en la integración subregional como en el proyecto hemisférico del ALCA, mientras éste trata de crear un enorme libre mercado que fortalecería la posición de Estados Unidos frente a nuestros países y sus principales competidores, la integración latinoamericana significa no sólo sumar ciertos elementos sino rearticularlos y fortalecerlos, a partir de una identidad y concepción comunes de alcance social, económico, político y cultural.

De acuerdo con este criterio, en América Latina no se ha dado un proceso de spill over (desbordamiento), -como se dio en la Unión Europea-, que implica un crecimiento o expansión acumulativa en cuanto al nivel de la integración y al alcance de la misma, sino un proceso de spill around (desparramo); esto es, se han generado procesos paralelos en los distintos ejes que abarca las problemáticas de la región, sin conexión entre sí y en la mayoría de los casos, ni siquiera han servido para resolver los propios problemas.




El día 18 de febrero de 1960 se firmó en la ciudad de Montevideo el Tratado de Montevideo por el cual las Partes Contratantes acuerdan la creación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. Firmaron el Tratado Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay, adhiriendo posteriormente Colombia (30 de septiembre de 1961), Ecuador (3 de noviembre de 1961), Venezuela (31 de agosto de 1966) y Bolivia (8 de febrero de 1967). La propuesta de "integración acelerada", un proyecto integracionista supranacional patrocinado por Chile, Venezuela y Colombia, fue derrotada por el bloque de la Argentina, Brasil y México, que consiguió hacer prevalecer su concepción de un proceso de integración "gradual" y dependiente de los desarrollos nacionales. El último bloque recibió el decisivo respaldo de los representantes de Bolivia, Paraguay y Uruguay.

El objetivo de ALALC fue la constitución de una zona de libre comercio dentro de un plazo de doce años que luego fue ampliado a veinte años. Durante este período debían eliminarse gradualmente todos los gravámenes y restricciones que obstaculizaran el intercambio comercial entre las Partes Contratantes. Este proceso se llevaría a cabo mediante negociaciones periódicas a través del mecanismo de listas: las "listas nacionales" y la "lista común".

En las listas nacionales se incluirían todas las concesiones que cada Parte Contratante otorgaba al resto de la zona, es decir, contenía ventajas concedidas, en virtud del principio de la nación más favorecida, por cada país miembro de la ALALC a los restantes pudiendo retirar productos de esas listas cuando el país que otorgó la concesión enfrentara dificultades económicas. La lista común se negociaba multilateralmente cada tres años. Los productos incluidos en la lista común no podían ser objeto de restricciones no arancelarias ni de cupos.

A fin de perfeccionar la zona de libre comercio, se previó que la eliminación de gravámenes y restricciones de todo orden, para lo esencial del comercio recíproco, debía llevarse a cabo por medio de negociaciones periódicas en el curso de doce años. Componían el Programa de Liberación del intercambio dos tipos de listas: Listas Nacionales (de cada uno de los países miembros) y una Lista Común. Las concesiones otorgadas sobre productos incluidos en la Lista Común debían ser irrevocables, en tanto las incorporadas a las Listas Nacionales podían ser retiradas previa negociación y adecuada compensación. Un mecanismo considerado como complementario del Programa de Liberación fue el de los acuerdos de complementación, que podían acelerar la reducción de gravámenes y demás restricciones para los productos negociados en ellos. Eran órganos de la Asociación: el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, la Conferencia y el Comité Ejecutivo Permanente.




22 de septiembre de 1965 Acuerdo de Pagos y Créditos Recíprocos entre los Bancos Centrales de los países de la ALALC.

Este Acuerdo crea un sistema de compensación de saldos que registran las cuentas a través de las cuales se cursan pagos derivados de operaciones entre residentes de los respectivos países. Fue sustituido por el Convenio celebrado el 25 de agosto de 1982.
12 de diciembre de 1969 Protocolo de Caracas: instrumento modificatorio del Tratado de Montevideo 1960 que instituyó a la ALALC.

Este Protocolo entró en vigor el 1 de enero de 1974. De acuerdo a sus previsiones, fue prorrogado el período de perfeccionamiento de la zona de libre comercio establecida por el Tratado de Montevideo, de modo que debía expirar inexorablemente el 31 de diciembre de 1980.

27 de setiembre de 1975 Entra en vigencia el protocolo que crea el Consejo de Ministros de la ALALC.

Este Consejo es el órgano supremo de la Asociación y por lo tanto adopta las decisiones correspondientes a su conducción política superior.

27 de setiembre de 1975 Entra en vigencia el protocolo que crea el Consejo de Ministros de la ALALC.

Este Consejo es el órgano supremo de la Asociación y por lo tanto adopta las decisiones correspondientes a su conducción política superior.




Este nuevo Tratado tuvo por objeto inmediato la formación de un área de preferencias económicas con vistas a lograr el ambicionado mercado común latinoamericano. El área de preferencias, que sustituye a la proyectada zona de libre comercio que había encarnado la ALALC, se compone de tres mecanismos: una preferencia arancelaria regional respecto de terceros países; acuerdos de alcance regional, esto es, con la participación de todos los países miembros; y acuerdos de alcance parcial, así llamados porque se celebran entre dos o más de los países miembros, pero no entre todos ellos. La mayoría de las ventajas comerciales que habían sido negociadas en el marco de la ALALC, en su carácter de "patrimonio histórico" de dicho esquema fueron preservadas mediante su renegociación e incorporación a los nuevos instrumentos creados en la ALADI.

El excesivo optimismo produjo un estancamiento en el progreso de las negociaciones e in viabilizó los esfuerzos de integración. La escasa actividad entró en una situación de estancamiento, éste y otros factores condujeron a la resolución de poner en marcha el mecanismo de su reestructura y a la decisión de los Estados miembros de rectificar un nuevo tratado, o que dio origen a la ALADI - Asociación Latinoamericana de Integración, que reemplazo a la ALALC.

En relación a la ALALC, la ALADI aparece como una institución más abierta y posibilita, además, la participación de países no miembros en acciones parciales con los países miembros.

La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) se creó mediante el Tratado de Montevideo 1980, que reemplazó al de 1960 que había dado origen a la antigua ALALC. El Tratado se aprobó el 12 de agosto de 1980.

La ALADI está conformada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, México, Uruguay y Venezuela (Estos países representan en su conjunto el 95% del producto bruto interno, el 87% del territorio y el 86% de la población de América Latina y el Caribe). Entre el 5 y el 6 de noviembre de 1998, se previó una Resolución para admitir a Cuba, con lo cual se elevarían a doce los miembros del Tratado de Montevideo 1980.

Los instrumentos de la integración en la ALADI son los Acuerdos de Alcance Parcial, los Acuerdos de Complementación Económica y los Acuerdos Regionales. Entre los Acuerdos Regionales se cuenta la Preferencia Arancelaria Regional (PAR). Los Acuerdos de Complementación Económica son una modalidad más avanzada de los Acuerdos de Alcance Parcial tradicionales, que son de naturaleza comercial.

Prevista en el Artículo 5 del Tratado de Montevideo 1980, la Preferencia Arancelaria Regional (PAR) consiste en una reducción porcentual de los gravámenes aplicables a las importaciones desde terceros países, que los países miembros se otorgan recíprocamente sobre las importaciones de productos originarios de sus respectivos territorios.

La PAR actualmente tiene un nivel de 20%, se aplica en magnitudes diferentes según las tres categorías de países establecidas por la Resolución 6 del Consejo de Ministros, que son: países de menor desarrollo económico relativo; países de desarrollo intermedio; demás países La PAR abarca el universo arancelario salvo una nómina de productos que cada país exceptúa del beneficio de dicha preferencia, cuya extensión también está relacionada con las tres categorías de países.

La PAR vigente es la del Primer y Segundo Protocolo Modificatorio al Acuerdo No. 4. Los beneficios para los países que dieron cumplimiento al Segundo Protocolo son los siguientes

La ALADI está compuesta por tres órganos políticos: el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, la Conferencia de Evaluación y Convergencia y el Comité de Representantes; y un órgano técnico: la Secretaría General.

Han establecido los siguientes principios generales: pluralismo en materia política y económica; convergencia progresiva de acciones parciales hacia la formación de un mercado común latinoamericano; flexibilidad; tratamientos diferenciales en base al nivel de desarrollo de los países miembros; y multiplicidad en las formas de concertación de instrumentos comerciales.

Tanto los acuerdos regionales como los de alcance parcial pueden abarcar materias diversas como desgravación arancelaria y promoción del comercio; complementación económica; comercio agropecuario; cooperación financiera, tributaria, aduanera, sanitaria; preservación del medio ambiente; cooperación científica y tecnológica; promoción del turismo; normas técnicas; y muchos otros campos previstos a título expreso o no en el Tratado de Montevideo.

Los países calificados de menor desarrollo económico relativo de la región (Bolivia, Ecuador y Paraguay) gozan de un sistema preferencial. A través de las nóminas de apertura de mercados que los países ofrecen a favor de los PMDER; de programas especiales de cooperación (ruedas de negocios, preinversión, financiamiento, apoyo tecnológico); y de medidas compensatorias a favor de los países mediterráneos, se busca una participación plena de dichos países en el proceso de integración.

La ALADI abre su campo de acción hacia el resto de América Latina mediante vínculos multilaterales o acuerdos parciales con otros países y áreas de integración del continente Asimismo contempla la cooperación horizontal con otros movimientos de integración del mundo y acciones parciales con terceros países en vías de desarrollo o sus respectivas áreas de integración.

La ALADI da cabida en su estructura jurídica a acuerdos subregionales, plurilaterales y bilaterales de integración que surgen en forma creciente en el continente (Comunidad Andina de Naciones, Grupo de los Tres, MERCOSUR, etc.).




Las normas que regulan el Comercio Exterior de los países miembros de la ALADI son:

Ø medidas de carácter técnico:
- requisitos relativos a las características de los productos
- reglamentaciones en materia de envasado y etiquetado
- normas técnicas y normas de calidad
- requisitos relativos a la información

Ø reglamentaciones de carácter sanitario:
- medidas sanitarias destinadas a proteger la salud pública
- medidas sanitarias destinadas a proteger la sanidad animal
- medidas sanitarias destinadas a proteger la sanidad vegetal

Ø medidas destinadas a preservar el medio ambiente

Ø medidas de control de la cantidad:
- cupos de importación de carácter global
- régimen discrecional de licencias de importación (licencias no automáticas)
- prohibición de las importaciones
- reglamentaciones relativas a la proporción de insumos internos en el valor agregado

Ø régimen de concesión automática de licencias

Ø medidas que surten efecto principalmente a través de los costos y los precios:
- derechos variables
- regímenes de precios mínimos u oficiales y de referencia
- medidas anti-dumping y compensatorias
- medidas monopolísticas, que circunscriben la importación a un canal único

Ø otras medidas
-medidas destinadas a garantizar la seguridad de las personas
- medidas destinadas a garantizar la seguridad nacional

En el marco del Tratado de Montevideo, los países miembros celebraron más de 80 acuerdos Bilaterales y subregionales de diversa profundidad; actualmente existen once acuerdos de "nueva generación", incluyendo dos uniones aduaneras y nueve de libre comercio, y todos yendo más allá de lo que expresan tales denominaciones puesto que contienen otros elementos de liberalización, cooperación y complementación económica. Conducirán a la conformación de una zona de libre comercio entre los países miembros en el año 2005.

Paralelamente, se definió un nuevo enfoque político de la integración. Los acuerdos de tercera generación fueron complementados por otros hechos integradores, que reforzaron los espacios económico-político-culturales surgidos en la región, y el proceso adquirió nueva dinámica.

Se destacan como características principales que distinguen a estos acuerdos de nueva generación de los celebrados anteriormente: Todos prevén la eliminación de las restricciones no arancelarias aplicables al comercio entre las partes. Establecen normas comunes para la regulación del intercambio entre los signatarios, tales como origen, salvaguardias y solución de diferencias, entre otras, que garantizan la transparencia y evitan discriminaciones. Algunos han adoptado la normativa de la OMC para regular otros aspectos de política comercial relacionados con el comercio recíproco entre las partes. La mayoría contiene normas sobre promoción y protección de inversiones, integración física, cooperación energética, transporte y comunicaciones, propiedad intelectual, turismo y otros.

Están en marcha negociaciones para la celebración de nuevos acuerdos de ese mismo tipo, entre las que se destacan las previstas en el Acuerdo Marco entre la Comunidad Andina (CAN) y el MERCOSUR, que concluirán al fin de 1999, marcando otro salto cualitativo y cuantitativo en el proceso de articulación y convergencia de los Acuerdos Parciales y un avance significativo en las condiciones necesarias para alcanzar un marco normativo común de la Asociación.

En los avances del proceso de integración dichos acuerdos están estrechamente vinculados con otros hechos integradores de gran significación: la multiplicación de proyectos de conexión entre los sistemas nacionales de energía, transporte y comunicaciones; - la explotación de recursos naturales y energéticos compartidos; la creación de nuevos espacios económicos urbanos, rurales y mineros en
el interior del continente sudamericano; la proliferación de iniciativas económicas y sociales de los empresarios y de los demás segmentos de la ciudadanía; y una interacción progresiva y creciente entre las iniciativas políticas y que dan continuidad a los compromisos de integración.

Las posibilidades de comercio y cooperación, en el proceso de articulación entre los acuerdos de última generación y en los otros hechos integradores, existe la tendencia a una verdadera creación de espacios económicos con fuertes connotaciones políticas y culturales, compuestos por países pertenecientes a diferentes acuerdos y por tanto no excluyentes. Entre los países que hacen parte de cada uno de esos espacios se está desarrollando un creciente entretejido de relaciones económicas, de infraestructura y empresariales, así como una mayor coordinación gubernamental.

El cronograma de los actuales Acuerdos permite concluir que los ítem arancelarios que hoy día representan el 94% del comercio intrarregional estarán completamente desgravados en dicho año.




La integración física se puede definir como el proceso de interconexión estratégica de las redes de transporte, telecomunicaciones y energía en corredores internacionales, que permitan, bajo un marco normativo común y servicios adecuados, la circulación ágil y eficiente de bienes, personas, información y energía dentro de un determinado espacio de integración.

Ello implica la definición de políticas y estrategias comunes en los sectores del Transporte, las Telecomunicaciones y la Energía, para el mejor aprovechamiento de los recursos disponibles en el espacio de integración, teniendo en cuenta las exigencias de desarrollo económico y social de los países asociados y atendiendo a la preservación del medio ambiente y la conservación de los recursos naturales.

El incremento de los volúmenes de movilización e intercambio de personas, bienes, información y energía que están produciendo los procesos de integración regional, ha llevado a la Integración Física a convertirse en tema de tratamiento conjunto prioritario para nuestros países. En tal sentido, la ALADI viene desempeñando un papel activo, impulsando en la región la progresiva articulación de las distintas políticas sobre integración física, en especial las relativas al transporte.




En la última década, la Asociación ha venido apoyando activamente los trabajos que sobre este modo de transporte se vienen realizando en el marco de los esquemas subregionales y foros de integración, con el objeto de definir y armonizar las políticas aéreo comerciales de los Países Miembros.




La ALADI ha venido participando en los trabajos y reuniones del Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay - Paraná (CIH) desde su creación en 1989, con el objeto de identificar proyectos y examinar la compatibilización de las legislaciones nacionales, a fin de definir un marco normativo común para el funcionamiento del sistema. Como resultado de estos trabajos, en 1992 los países de la Cuenca del Plata (Argentina, Bolivia. Brasil, Paraguay y Uruguay) suscribieron el Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía Paraguay - Paraná (Puerto Cáceres - Puerto de Nueva Palmira) y sus Protocolos Adicionales. En la actualidad, la Asociación continúa apoyando los trabajos pautados en el Programa de la Hidrovía y promoviendo a través de seminarios y encuentros empresariales la importancia que esta vía fluvial reviste para el comercio de la subregión del Plata y otras zonas de influencia de la región.




Los Países Miembros crearon el Grupo de Expertos en Transporte por Agua, el cual elaboró un anteproyecto de Acuerdo sobre Transporte Marítimo Regional, que fue aprobado en 1966. Dicho Convenio, que contenía conceptos novedosos para la época, si bien no tuvo efectiva aplicación, por mucho tiempo se constituyó en la base de las políticas que América Latina en las décadas del 70 y 80. En 1989 y luego en 1992, la ALADI organizó en su sede dos reuniones de Expertos Gubernamentales en Transporte Marítimo, con el fin de actualizar el antiguo Acuerdo acorde a las nuevas realidades regionales e internacionales del sector. Actualmente, la Asociación continúa la elaboración de estudios para apoyar los trabajos que sobre esta materia se vienen realizando en el marco de los esquemas subregionales y foros de integración, en el marco de un concepto más amplio que es la Integración Física.




Desde hace años, la ALADI viene realizando diversos estudios que han servido de base para la adopción de acuerdos y para impulsar la articulación y convergencia de las normas sobre este modo de transporte vigente en América del Sur. En tal sentido, participó activamente en la elaboración del Acuerdo sobre Transporte Internacional Terrestre del Cono Sur (ATIT) y en el proyecto de articulación operativa entre el ATIT y las Decisiones sobre Transporte Terrestre del Acuerdo de Cartagena, que ha sido aprobado en el marco de la Conferencia de Ministros de Transportes, Comunicaciones y Obras Públicas de América del Sur.

El tema de la facilitación del transporte y el comercio ha sido encarado por la ALADI en un Programa de Acción iniciado en 1983 y actualizado en 1990 como Resolución 129 del Comité de Representantes. El mismo se propone:

a) fijar objetivos generales para el desarrollo de trabajos futuros en los aspectos operativos, normativos y de gestión que atañen al Transporte y su infraestructura física;
b) plantear las acciones a seguir y
c) coordinar las acciones realizadas en el marco de la Asociación con las de otros organismos de cooperación e integración de la Región.

Para procurar los mencionados objetivos, entre 1986 y 1990 funcionó en el marco de la ALADI como órgano especializado de la Asociación, el Consejo de Transporte para la Facilitación del Comercio. Entre las principales acciones acordadas por el Consejo cabe destacar la creación en algunos Países Miembros de Comités Nacionales de Facilitación del Transporte y el Comercio Internacional.

Con relación a los aspectos aduaneros que inciden en la eficiencia de las operaciones de comercio y transporte internacional, cabe señalar que en el marco de las reuniones de Directores Nacionales de Aduanas de la ALADI, se han venido tratando algunos de los problemas aduaneros que perturban el tránsito internacional, planteándose diversas propuestas de solución a los mismos. Asimismo, en este ámbito un grupo de expertos gubernamentales ha elaborado un Proyecto de Acuerdo de Alcance Parcial sobre Tránsito Aduanero Internacional, el cual está siendo analizado por las autoridades nacionales que intervienen en las operaciones de tránsito.

Por otra parte, cabe señalar los esfuerzos conjuntos que están llevando a cabo la ALADI y la UNCTAD en el marco de un Programa de Cooperación Técnica, para promover e implementar en los países de la región, un Plan de Acción para la Facilitación del Transporte y el Comercio y de los correspondientes mecanismos institucionales para ejecutar dicho Plan.

Asimismo, por su directa incidencia en la fluidez del transporte y el comercio, la ALADI ha iniciado trabajos conjuntos con el Instituto Iberoamericano de Logística, Transporte y Comercio Internacional (ILI), para concientizar a los operadores económicos de la importancia de la gestión logística, herramienta que permite integrar en un solo sistema las funciones de producción, comercialización y distribución física, para la administración estratégica del suministro, movimiento y almacenamiento de insumos y productos terminados, con el flujo de información requerida en una operación de comercio y transporte internacional.




Por ser el transporte Multimodal un verdadero instrumento de facilitación del comercio, la ALADI, en su Programa de Acción de Mediano Plazo para la Facilitación del Comercio y el Transporte señala la importancia de implementar a escala regional este sistema de transporte. Con tal finalidad, ha venido organizando seminarios y publicando documentos para apoyar los trabajos que en esta materia se han venido realizando a nivel regional y en los esquemas subregionales de integración.




La Asociación ha venido realizando diversos estudios con el fin de identificar los principales corredores intrarregionales de transporte y mejorar su infraestructura física y eficiencia operativa. Estos trabajos han servido de apoyo a los Países Miembros para definir los proyectos de infraestructura prioritarios para la integración regional e implementar las medidas necesarias para eliminar las trabas que impiden la fluidez del comercio y el transporte en la región.




El Sistema Económico Latinoamericano (SELA) es un organismo regional intergubernamental, con sede en Caracas, integrado por 28 países de América Latina y el Caribe. Creado el 17 de octubre de 1975, mediante el Convenio Constitutivo de Panamá, actualmente el SELA está conformado por: Panamá (04-12-1975) Venezuela (14-01-1976), México (14-01-1976); Cuba (14-01-1976), Guyana (17-01-1976), Ecuador (02-04-1976), Perú (29-04-1976), Brasil (14-05-1976), Granada (31-05-1976), Jamaica (04-06-1976), República Dominicana (04-06-1976), Barbados (04-06-1976), Trinidad & Tobago (07-06-1976), Bolivia (07-06-1976), Honduras (14-06-1976), Nicaragua (02-09-1976), El Salvador (22-09-1976), Guatemala (02-11-1976), Argentina (10-01-1977), Costa Rica (15-02-1977), Uruguay (16-03-1977), Haití (17-03-1977), Chile (18-10-1977), Colombia (18-06-1979), Suriname (27-07-1979), Paraguay (19-09-1986), Belice (06-03-1992), Bahamas (25-03-1998).

El SELA es el organismo más grande en membresía de América Latina y el Caribe y el más barato porque trabaja con un presupuesto anual de 3,4 millones de dólares. Sus funciones son la de coordinar las posiciones de los latinoamericanos en las relaciones externas con otras organizaciones internacionales. - Parte de los 70 empleados de su organización están trabajando en las oficinas prestadas de embajadas, otros desde su casa y el resto en la calle -.

El SELA, es el único organismo que agrupa exclusivamente a los países de América Latina y el. Sus fines son promover la coordinación regional, ante terceros países o en foros internacionales, sobre temas económicos de interés común; impulsar la cooperación entre sus países miembros para apoyar su desarrollo económico y social; y propiciar la articulación y convergencia de los distintos esquemas de integración existentes en la región.

La necesidad de focalización en temas concretos se convirtió en un propósito en 1996 cuando las propias crisis internas la llevaron a redefinir un rumbo para la acción colectiva y dotaron al Consejo Latinoamericano del componente de especificidad que no sólo es un imperativo de modernidad sino que era un legítimo reclamo de aquellos que internamente le habían visto perder el norte de sus objetivos; así pues , el Consejo , órgano ministerial del SELA, aprobó un programa de modernización del organismo, que incluyó la reorientación de sus programas de trabajo y una actualización de sus modalidades de acción, en forma consistente con las preocupaciones del Grupo de Río sobre la institucionalidad regional. A partir de allí el SELA ha focalizado su programa de trabajo hacia una contribución a la inserción internacional de sus Estados miembros y al tema de la competitividad internacional, así como al intercambio de experiencias para la concertación y cooperación regionales, en un conjunto de áreas, entre ellas: a) el análisis del proceso de globalización y su impacto en el desarrollo de la región; b) el análisis de las relaciones de los países de la región con sus principales interlocutores económicos y comerciales; c) el examen de los temas comerciales en sus dimensiones regional, hemisférica y multilateral y la coordinación de posiciones en las negociaciones para el establecimiento del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y en el marco de la OMC; d) el financiamiento del desarrollo y la reforma de los sistemas financieros de la región; e) la convergencia de los esquemas de integración existentes en América Latina y el Caribe; f) la articulación de las políticas económicas y sociales y el intercambio de experiencias en materia de privatización, descentralización, propiedad intelectual, políticas de desarrollo industrial e innovación tecnológica; g) la cooperación regional, especialmente para la capacitación de recursos humanos en materia de relaciones comerciales multilaterales; h) la promoción de programas de orientación y difusión acerca de los trabajos realizados por el organismo. En octubre de 1997 en Puerto España, el tema central fue el "Crecimiento y empleo", en torno al cual se adoptaron lineamientos de una posición común, con énfasis en los problemas de pobreza y marginalidad y el insuficiente vínculo entre crecimiento económico y desarrollo social en la región; la necesidad de formular políticas ante el impacto de la globalización con un enfoque integral; el efecto de la modernización productiva en materia social y el estímulo a la innovación para propiciar la incorporación de los sectores más atrasados a actividades más dinámicas; el apoyo al desarrollo de la pequeña y mediana empresa; el incremento de la investigación y el desarrollo en materia de ciencia y tecnología y la aceleración de la reforma educativa, para adaptarla a los requerimientos de un sistema productivo innovador y competitivo.

Este esbozo de lineamientos está acompañado de un plan de acción que incluirá la celebración de una reunión regional el presente año en Costa Rica para el intercambio de experiencias sobre la formulación y articulación de las políticas de desarrollo económico y de empleo; las políticas de apoyo a la pequeña y mediana empresa y las acciones que coadyuven a su fortalecimiento gerencial, financiero y la apertura a la exportación; las políticas sociales en las actividades de cooperación regional, en particular las relativas al mejoramiento de la calidad, el empleo y la superación de la pobreza. Para 1998 el mismo Consejo aprobó en su XXIV Reunión Ordinaria, celebrada entre el 30 de noviembre y el 03 de diciembre de 1998 en La Habana, Cuba, una reestructuración para adecuar sus objetivos y funciones a las realidades cambiantes del entorno internacional y establecer prioridades de acuerdo a las necesidades de sus Estados Miembros.

En este sentido, se fijaron como objetivos inmediatos: contribuir a la inserción internacional de sus Estados Miembros en el proceso de globalización de la economía mundial; coadyuvar en el mejoramiento de las interrelaciones entre las distintas subregiones de América Latina y el Caribe; y promover y facilitar la cooperación regional, a través de actividades cuyos resultados evidencien la especificidad del organismo, su contribución a la identidad y unidad de la región, y su aporte diferenciado, de acuerdo con su enfoque latinoamericano y caribeño. El tema de la reunión anual del Consejo en 1999 fue el de la "Dinámica de las relaciones externas de América Latina y el Caribe", con énfasis en el caso del ALCA, dado el inminente lanzamiento de las negociaciones formales en la segunda cumbre hemisférica en Santiago de Chile.

El nuevo programa de trabajo del SELA concentrará sus labores en tres grandes áreas temáticas, a saber:




Estudio de la inserción de América Latina y el Caribe en el proceso de globalización de la economía mundial y de los escenarios de desarrollo de largo plazo. Seguimiento de las relaciones económicas extraregionales, fundamentalmente la evolución de las negociaciones para el ALCA y las relaciones entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe; las implicaciones para la región de la Cumbre UE/AL y los avances del proceso de ampliación de la Unión Europea; y las relaciones entre América Latina y el Caribe y Asia-Pacífico.



Intercambio de experiencias en torno a la evolución de los procesos y acuerdos de integración entre los países de la región, incluyendo el tema de las inversiones intraregionales y el estudio de temas específicos de articulación y convergencia de los procesos en la región.



Promoción y facilitación de actividades de Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (CTPD); y capacitación de recursos humanos en materia de negociaciones comerciales internacionales y regionales.

Como punto focal de CTPD, el SELA organizará la XV Reunión de Directores de Cooperación Técnica Internacional de América Latina y el Caribe. Coordinar acciones para el apoyo a países afectados por desastres naturales.

El Consejo Latinoamericano es el máximo órgano resolutivo del SELA. Está integrado por un representante de cada Estado Miembro, se reúne anualmente, y se encarga de establecer las políticas generales del organismo y pronunciamientos específicos a través de Decisiones que se aprueban por consenso.

Los Comités de Acción son organismos flexibles de cooperación que se constituyen a partir del interés de más de dos Estados Miembros en promover programas y proyectos conjuntos en áreas específicas. Son disueltos al cumplir sus cometidos o pueden transformarse en organismos permanentes. Actualmente existen organismos permanentes como la Red de Información Tecnológica Latinoamericana (RITLA) y la Organización Latinoamericana de Desarrollo Pesquero (OLDEPESCA). Otros mecanismos de cooperación que surgieron de los Comités de Acción fueron el Comité de Acción para el Desarrollo Económico y Social de Centroamérica (CADESCA), el Programa Latinoamericano de Cooperación en Artesanía Regional (PLACART) y el Programa Latinoamericano y del Caribe de Información Comercial y de Apoyo al Comercio Exterior (PLACIEX), los cuales ya dejaron de funcionar por haber cumplido sus objetivos.

La Secretaría Permanente es el órgano técnico administrativo. Está dirigida por un Secretario Permanente, elegido por el Consejo Latinoamericano, por un lapso de cuatro años. Durante el período 1999-2003, el cargo lo ejerce el abogado y periodista chileno, Embajador Otto Boye Soto, secundado por un equipo reducido de especialistas altamente calificados.

Celebra anualmente la reunión del Consejo Latinoamericano, a nivel ministerial, y convoca a reuniones regionales de consulta y coordinación con altos funcionarios de los países miembros.

Organiza foros en los que participan representantes gubernamentales y del sector privado y realiza reuniones de expertos sobre temas específicos de la agenda económica regional y mundial.

Mantiene estrechas relaciones de cooperación con los principales organismos, instituciones públicas y entidades privadas, de carácter regional e internacional.

Realiza seminarios, cursos y talleres de formación sobre temas de interés económico para América Latina y el Caribe, dirigidos a altos funcionarios gubernamentales, empresarios, trabajadores, parlamentarios y académicos.

Son diversos los cambios que se han suscitado en la política y en la economía de América Latina y del Caribe desde los días de formación; el SELA ha estado presente en ellos, de una manera directa, y como observador de esos fenómenos. Las reflexiones han sido importantes para despejar el futuro del organismo. Sería de indudable importancia que las cancillerías regionales se detengan a considerar sus conclusiones, y examinen lo que el SELA ha significado y puede significar en los tiempos por venir. Es un instrumento que, a diferencia de muchos otros, y según la tendencia de los entes internacionales, ha sabido mantenerse sin darle cabida a la burocratización.

El SELA fue creado en un momento en que América Latina consideró necesario tener un foro propio, representativo, sin interferencias ajenas, en el cual los asuntos de nuestros países se ventilaran y se decidieran en igualdad de condiciones. No fue un organismo para oponerlo a la OEA . Respondía, esencialmente, a una necesidad regional, como el BID, o la Cepal. Así fue concebido, y así el SELA echó a andar hace 25 años. México y Venezuela fueron dos de los países que mayor entusiasmo pusieron en su constitución. Cuba fue uno de los primeros beneficiados, porque excluido como estaba del sistema interamericano desde los 60, encontró en el SELA el camino adecuado para su reinserción en la comunidad regional.

Durante las primeras décadas el SELA disfrutó de una resuelto apoyo político. Su utilidad ha rendido en razón directa a la beligerancia que le han otorgado los países miembros. Sus aportes no son desdeñables. En los enfoques y análisis llevados a cabo en el SELA sobre las cuestiones económicas de la región existe una toma de conciencia sobre la América Latina y el Caribe, sobre los problemas y alternativas de los procesos de integración y los desafíos que nos plantean. El SELA, hace 25 años, ya era una institución tardía, comparada con lo que había sucedido en Europa, en los países árabes o los africanos. Si para entonces fue tardía, ¿cómo podría interpretarse al cabo de su actuación? ¿Qué factores han influido para que sobre el impulso inicial se fuera imponiendo una cierta indiferencia por el organismo? En la historia del SELA hubo etapas de significación para la región. Cuando estalló el problema de la deuda de los países latinoamericanos, este fue el foro más activo en su análisis. La fragmentación en organismos y el olvido de éste, en todo caso, no es el camino.

El SELA es el único organismo regional de cooperación y promoción económica y social. En años de existencia el SELA se ha constituido en el foro por excelencia de coordinación ante terceros países o en foros económicos internacionales de interés común. La necesidad de que contar con un mecanismo de coordinación, excluyentemente latinoamericano, fue sentida durante muchas décadas y su conveniencia quedó demostrada en la década de 1960, por la gestión de la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (Cecla).

La voluntad política de los países miembros debe reforzar su capacidad de consulta y coordinación para la adopción de posiciones y estrategias comunes. Así lo exigen las oportunidades y desafíos que enfrenta la región en temas de tanta monta y urgencia como la constitución del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Si logra prevalecer la tesis, como todo parece indicarlo, sobre el paso por la vía multilateral de la negociación con los Estados Unidos a través de las agrupaciones subregionales, previamente fortalecidas, y no mediante acuerdos bilaterales, el SELA aparece como el único foro de alcance regional para articular las posiciones de todos los grupos subregionales.

Para que el SELA sea mecanismo eficiente de afirmación del nacionalismo regional abierto, pragmático y convergente, es necesario acelerar su reconstrucción física: Los países miembros podrían reparar, en gran medida, las pérdidas totales causadas por el siniestro, no ya a través de aportes especiales, como lo propuso la generosidad de algunos de ellos, sino, simplemente, pagando sus cuotas atrasadas. Los organismos financieros de la integración, como el BID, la CAF, el Banco Centroamericano de Integración Económica y el Banco de Desarrollo del Caribe podrían contribuir a la reinstalación del SELA mediante operaciones de cooperación técnica no reembolsables. Tal gesto sería, también, laudable expresión de solidaridad interinstitucional.

Como se puede apreciar, pese a debilidades operativas del SELA, especialmente vinculadas a atrasos en las contribuciones de los Estados miembros a su presupuesto, la agenda de trabajo del organismo luce relevante y actualizada. América Latina no tiene otro camino que el afianzamiento de su identidad y la cooperación en temas de interés común. El mundo sufre un profundo proceso de transformación ante el cual no cabe ser espectadores y de ello se derivan para América Latina múltiples retos y responsabilidades. Nunca antes la agenda económica internacional ha mostrado un impacto tan significativo como el que se vislumbra para el futuro de la región. El SELA ofrece medios para enfrentar coherente y solidariamente esos nuevos desafíos. Es el momento, pues, de brindarle un renovado respaldo y que del siniestro en sus instalaciones físicas emerja un organismo fortalecido.

El SELA consiguió llenar el espacio del pensamiento en colectivo de la región. Ninguna otra institución produjo mejores análisis prospectivos de la dinámica internacional y latinoamericana, ningún otro foro fue tan eficiente en la concertación de posiciones frente a los interlocutores externos, ningún otro centro de investigación aportó a sus miembros de los exhaustivos exámenes de los temas que afectaban al continente en sus distintas vertientes de actuación, ninguna otra entidad se constituyó en centro de convergencia de intereses para los sub-grupos de concertación económica que se gestaron en el vientre de la integración continental en estos últimos 25 años.

El presupuesto anual del SELA, aportado por sus 27 estados miembros, asciende a 3.900.000 dólares anuales, similar a la cuota que paga un solo país mediano a la Organización de Estados Americanos (OEA). Es un "organismo barato", quizás porque se acostumbró a trabajar con "la eficiencia de Suiza y los recursos de Bangladesh", como solían ironizar sus funcionarios. Las autoridades del SELA no han pedido cuotas extraordinarias.

En plena crisis, el SELA distribuyó a sus países un documento sobre las implicaciones que tendrá para la región el agitado debate sobre la política comercial estadounidense que enfrenta al Congreso y al Ejecutivo, generando mayor incertidumbre en las de por sí complejas negociaciones para conformar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) ratificó su apoyo al SELA, materializado en aportes cercanos a los dos millones de dólares, para desarrollar los temas de privatización, reformas de los sistemas financieros, políticas de competencia y apoyo a la pequeña y mediana empresa. Parte de esas actividades están en marcha y se realizarán en menos de un mes.

Pasaron ya reuniones sobre privatización, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, un taller sobre Servicios, del 16 al 20 de febrero, en México, y otro sobre Inversiones, como parte del Programa BID-SELA sobre Capacitación de Negociaciones Comerciales Multilaterales, encargado de entrenar a los funcionarios de los gobiernos.

La lista es larga y contempla diversas actividades, en conjunto con variadas instituciones del sistema de Naciones Unidas, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), la Comunidad Andina y el Programa Bolívar, entre otras.

Quizás la clave se encuentre en las palabras que dirigió al personal el Secretario Permanente del SELA, un argentino experto en Asia, quien aludió a los símbolos chinos para explicar cómo una situación de crisis puede convertirse en oportunidad.




Chile
Entró en vigor el 1 de enero de 1992. En ocho años el comercio se multiplicó por siete. El 1 de agosto de 1999, se amplió y profundizó la cobertura del tratado.

Estados Unidos y Canadá
Entró en vigor el 1 de enero de 1994. Representa el 83% del total del comercio de nuestro país. México se ha convertido en el segundo socio comercial de EE.UU. y el principal de Canadá en Latinoamérica.

Venezuela y Colombia
Entró en vigor el 1 de enero de 1995. En cinco años el comercio creció 50%.
En 1999, México realizó ventas por más de 430 millones de dólares a Venezuela y por 360 millones de dólares a Colombia.

Costa Rica
Entró en vigor el 1 de enero de 1995. Las exportaciones mexicanas a Costa Rica crecen en un promedio de 26% anual, el más alto entre los países con los que tenemos Tratados de Libre Comercio.

Bolivia
Entró en vigor el 1 de enero de 1995. Con el tratado el 97% de las exportaciones mexicanas y el 99% de las importaciones quedaron libres de arancel.

Nicaragua
Entró en vigor el 1 de Junio de 1998. En dos años, el comercio bilateral creció 74% y las ventas de productos mexicanos aumentaron 83%.

Unión Europea
Entró en vigor el 1 de julio de 2000.
Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Reino Unido, Suecia.
La Unión Europea es el mercado más grande del mundo y realiza importaciones anuales por más de 850 mil millones de dólares. Además es nuestro segundo socio comercial y nuestra segunda fuente de inversión extranjera directa.

Israel
Entró en vigor el 1 de julio de 2000.
Este es el primer tratado de México con un país del Medio Oriente. Israel es un mercado en crecimiento que importa 30 mil millones de dólares al año.

Honduras, El Salvador y Guatemala.
Entrará en vigor a partir de enero del 2001. Las exportaciones mexicanas a estos países representan el 25% del total de nuestras ventas en Latinoamérica. Hay que aprovechar las ventajas que ofrecen los Tratados de Libre Comercio.




México es el país con mayor número de Tratados de Libre Comercio en el mundo. Ha firmado 9 acuerdos con 27 naciones de 3 continentes.

Con esta liberación comercial, el volumen de exportación se duplicó en 10 años. El sector manufacturero domina ampliamente el origen de las ventas al exterior con el 91%. Destacan en este rubro los transportes, la maquinaria, químicos y alimentos. Éste último es uno de los componentes más dinámicos al igual que el de piezas y componentes electrónicos o eléctricos y el ya bien identificado sector automotriz. El petróleo sigue siendo un sector de peso.

Las importaciones estaban totalmente enfocadas al sector manufacturero, los productos metálicos y la maquinaria ocupan la tercer parte en este aspecto.

Se comerció como nunca con Estados Unidos y la Comunidad Europea tuvo un fuerte aumento en el destino de las exportaciones principalmente a Alemania, España y el Reino Unido. Las transacciones con las economías americanas están en franca depresión

La industria manufacturera alcanza la cifra de 97%, las estructuras metálicas, maquinaria y equipo representan el 72%. La agricultura cae hasta 2% y los sectores de la transformación son prácticamente los mismos: alimentos y tabaco, químicos, siderurgia, plásticos y autos. Las exportaciones totales crecieron en 538%, se quintuplicó el volumen exportado en 10 años. Siguen siendo polarizadas, ahora más que nunca, pero hay que tomar en cuenta el volumen tan exagerado que se incrementaron. Aumentó la diversificación en magnitud de manera importante, en proporción sigue siendo reducida. La dependencia al exterior en productos básicos se redujo a la mitad y siguió entrando de manera importante la inversión extranjera.

Así pues, después de haber abandonado la Política Proteccionista que durante muchos años implementó el gobierno -hasta 1985-, el país logró, sobre todo a partir de 1995, hacer crecer las exportaciones de manufacturas al grado de situarse en el octavo lugar a nivel mundial. El comercio exterior ha sido la columna vertebral de la Economía.

El Sexenio que acaba de terminar no trajo consigo la ya acostumbrada crisis sexenal; gran parte de este "éxito" se debió a la dinámica del comercio exterior. Las crecientes exportaciones aportaron divisas y sobre todo, crearon fuentes de trabajo, se redujeron las tasas inflacionarias.

Aunque el comercio exterior ha crecido tremendamente, la Balanza Comercial no ha sido favorable, ni siquiera equilibrada. A partir de 1997 siempre ha sido deficitaria. La Balanza tiene una mezcla de Superávit con los Países del Continente Americano (incluyendo Estados Unidos) pero, Deficitario con el Continente Europeo y, Muy deficitario con el Continente Asiático.

Para diversificar exportaciones el año pasado entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con la Comunidad Europea y en este año se espera se ponga en vigor un Tratado con los Países de la EFTA, que no forman parte de la Unión. Ahora, el reto es lograr algo similar con los países asiáticos. La Economía de los Estados Unidos cuyo crecimiento sostenido lleva muchos años, sufre. Esto va a afectar las exportaciones nacionales. Miles de veces se ha dicho que para nuestro comercio ha sido y es peligroso depender tanto de un solo mercado. En los últimos años las maquiladoras y las empresas pequeñas han sido partícipes también aumentos sostenidos de exportaciones y serán el blanco más frágil de la situación económica reinante.

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Estados miembro del Mercosur
[[http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Mercosur.png|]] ||
Países miembros
Países asociados
Países observadores

Idiomas oficiales
español, portuguésy guaraní
Estados miembros
Argentina, Brasil,Paraguay, Uruguayy Venezuela
Estados asociados
Bolivia, Chile,Colombia, Ecuadory Perú
Estados observadores
México, Nicaragua
Presidencia Pro Tempore
Tabaré Vázquez -Uruguay
Presidente de la CRPM
Carlos Álvarez
Sede Permanente
Montevideo,Uruguay
Superficie
• Total
Puesto 2º1
ca. 13.000.000 km²
Población
• Total (2006)
Puesto 4º1
232,9 millones
PIB aPPA
• Total (2006)
• Per cápita (2006)
Puesto 6º1
U$S 2.548.723 mill.
U$S 9.688
Formación
Tratado de Asunción
Firmado:
26 de marzo de1991
Huso horario
UTC -2 a -5
Página Web
www.mercosur.org.uy
1Considerando al MERCOSUR como un único Estado





En portugués: Mercado Comum do Sul, Mercosul, en guaraní: Ñemby Ñemuah.


Es un bloque comercial cuyos propósitos son promover el libre intercambio y movimiento de bienes, personas y capital entre los países que lo integran, y avanzar a una mayor integración política y cultural entre sus países miembros y asociados.

Sus estados miembros son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Venezuela, que firmó su adhesión el 17 de junio de 2006, aún no es miembro de pleno derecho, a la espera de que los senados brasileño y paraguayo aprueben dicha solicitud. Bolivia, Chile, Colombia,Ecuador y Perú tienen estatus de estado asociado.

Los países miembros consideran que su fecha de creación fue el 30 de noviembre de 1985, fecha de la Declaración de Foz de Iguazú que puso en marcha el proceso. Sin embargo, el nombre le fue asignado el 26 de marzo de 1991 por el Tratado de Asunción, en tanto que su existencia como persona jurídica de Derecho Internacional fue decidida en el Protocolo de Ouro Preto, firmado el 16 de diciembre de 1994, pero que recién entró en vigencia el 15 de diciembre de 1995.

El Protocolo de Ouro Preto estableció un arancel externo común y desde 1999 existe una zona libre de aranceles entre sus integrantes con la sola excepción del azúcar y el sector automotriz. La Unión Aduanera se encuentra aún en proceso de construcción. El MERCOSUR es el mayor productor de alimentos del mundo.


Historia del MERCOSUR


· 1985-1990

El 30 de noviembre de 1985 los presidentes de Argentina y Brasil suscriben la Declaración de Foz de Iguazú, piedra basal del MERCOSUR. En 2004, Argentina y Brasil resolvieron conjuntamente que el 30 de noviembre se celebrara el Día de la Amistad argentino-brasileña.

El 29 de julio de 1986 se firma el Acta para la Integración Argentina-Brasileña. Mediante este instrumento se estableció el Programa de Integración y Cooperación entre Argentina y Brasil (PICAB) fundado en los principios de gradualidad, flexibilidad, simetría, equilibrio, tratamiento preferencial frente a terceros mercados, armonización progresiva de políticas y participación del sector empresario. El núcleo del PICAB fueron los protocolos sectoriales en sectores claves.

El 6 de abril de 1988 se firma el Acta de Alvorada, mediante el cual Uruguay se suma al proceso de integración regional.

El 29 de noviembre de 1988 se celebra el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo. El Tratado fijó un plazo de 10 años para la remoción gradual de las asimetrías.

El 6 de julio de 1990 se firmó el Acta de Buenos Aires, acelerando el cronograma de integración y fijando la fecha de 31 de diciembre de 1994 para conformar el mercado común.


· 1991-1995

El 26 de marzo de 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firman el Tratado de Asunción, que adopta el nombre MERCOSUR, le da una estructura institucional básica y establece un área de libre comercio entre los tales países.

En junio de 1992, en Las Leñas, se estableció el cronograma definitivo hacia la constitución del mercado común.

El 17 de diciembre de 1994 se firmó el Protocolo de Ouro Preto que puso en marcha el MERCOSUR y lo constituyó como persona jurídica de Derecho Internacional.


· 1995-2001

El 25 de junio de 1996, se firmó entre los países miembros la Declaración presidencial sobre la Consulta y Concertación Política de los Estados Partes del MERCOSUR, y junto a Chile y Bolivia la Declaración Presidencial sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR. Estos instrumentos se relacionan con los intentos de golpe de estado en abril en Paraguay y el decisivo rol jugado por el MERCOSUR para evitarlo.

El 24 de julio de 1998 los cuatro países miembros junto a Bolivia y Chile firman el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático.

El 10 de diciembre de 1998 los cuatro presidentes firman la Declaración Sociolaboral" del MERCOSUR.

El 29 de junio de 2000 se aprueban las Decisiones referidas al "Relanzamiento del MERCOSUR".




· 2002

El 18 de febrero de 2002, mediante el Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias se crea el Tribunal Permanente de Revisión del MERCOSUR. Se instaló en 2004 con sede en Asunción.

El 6 de diciembre de 2002, los miembros plenos del MERCOSUR, más Bolivia y Chile, firman el Acuerdo de Residencia para Nacionalesestableciendo la libertad de residencia y trabajo en todo el ámbito de los seis países.


· 2003

En 2003, por Decisión CMC Nº 11/03, se creó la Comisión de Representantes Permanentes del MERCOSUR (CRPM) con su Presidente.

El Presidente de la CRPM representa al MERCOSUR ante terceros, y dura dos años en su cargo, pero el CMC puede extender el mismo por un año más. Eduardo Duhalde fue el presidente entre 2003-2005, y Carlos "Chacho" Álvarez, ha sido designado para el período 2005-2007.


· 2004

En diciembre de 2004, en la Cumbre de Presidentes de Ouro Preto:

· Se estableció el Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM) (Decisión CMC Nº 45/04), con el fin de financiar programas de convergencia estructural, competitividad, cohesión social, e infraestructura institucional;

· Se creó el Grupo de Alto Nivel (GAN) para la formulación de una Estrategia MERCOSUR de Crecimiento del Empleo (Grupo de Alto Nivel para el Empleo);

· Se encomendó a la Comisión Parlamentaria Conjunta la redacción de una propuesta de Protocolo Constitutivo del Parlamento del MERCOSUR.


· 2005

El 6 de julio de 2005 se firmó el Protocolo de Asunción sobre Derechos Humanos del MERCOSUR.

En la Cumbre de Presidentes de Montevideo de diciembre de 2005, se creó el Parlamento del MERCOSUR que deberá ponerse en funcionamiento antes del 31 de diciembre de 2006.

· 2006

En la Cumbre de Presidentes de Córdoba del 20 al 22 de julio de 2006:

· Se integró Venezuela como miembro pleno del MERCOSUR;

· Se aprobó la Estrategia MERCOSUR de Crecimiento del Empleo (Decisión CMC Nº 04/06);

· Se creó el Observatorio de la Democracia del MERCOSUR (Decisión 24/06);

· Se estableció que Argentina será sede permanente del MERCOSUR Cultural;

El 21 de diciembre de 2006 Bolivia pidió su ingreso al MERCOSUR como Estado parte. Por Decisión CMC 35/2006 se incorporó al guaraní como uno de los idiomas del MERCOSUR.
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Cumbre del Mercosur, 2006
Cumbre del Mercosur, 2006
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Cumbre del Mercosur, 2006














Cumbre del MERCOSUR, 2006


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XXX Cumbre de Jefes de Estados del Mercosur y Asociados, 2006
XXX Cumbre de Jefes de Estados del Mercosur y Asociados, 2006
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XXX Cumbre de Jefes de Estados del Mercosur y Asociados, 2006












XXX Cumbre de Jefes de Estados del MERCOSUR y Asociados, 2006

· 2007

En la Cumbre de Presidentes realizada el 18 de enero de 2007 se aprobó:

· El pedido de Bolivia de integrarse al MERCOSUR creando un Grupo Ad Hoc para su implementación;

· Los primeros once proyectos piloto del FOCEM (Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR).


Estructura Institucional del MERCOSUR

Con base en el Protocolo de Ouro Preto, firmado el 17 de diciembre de 1994 y vigente desde el 1 de enero de 1995, el MERCOSUR tiene una estructura institucional básica compuesta por:

1. El Consejo del Mercado Común (CMC), órgano supremo del MERCOSUR, creado en 1991.
2. El Grupo Mercado Común (GMC), órgano ejecutivo, creado en 1991.
3. El Parlamento del MERCOSUR, constituido en 2005, comenzó a sesionar el 7 de mayo de 2007 en reemplazo de la Comisión Parlamentaria Conjunta.
4. La Comisión de Representantes Permanentes del MERCOSUR (CRPM) y su Presidente, creada en 2003. El Presidente de la CRPM representa al MERCOSUR frente a terceros.
5. La Comisión de Comercio del MERCOSUR (CCM), órgano encargado de la gestión aduanera y arancelaria, creado en 1994.
6. El Tribunal Permanente de Revisión del MERCOSUR (TPRM), con sede en Asunción, creado en 2002 e instalado en 2004.

Adicionalmente, el MERCOSUR cuenta con instancias políticas de menor importancia decisoria, pero que ocupan un lugar destacado en su esquema orgánico.

1. La Comisión Parlamentaria Conjunta (CPC), creada en 1994, desaparecerá en 2007 reemplazada por el Parlamento del MERCOSUR.
2. El Foro Consultivo Económico-Social (FCES), organismo de participación de las organizaciones de la sociedad civil, creado en 1994.
3. El Tribunal Administrativo Laboral del MERCOSUR, para conflictos con el staff, creado en 2003
4. La Secretaría Administrativa del MERCOSUR (SAM) con sede en Montevideo, creada en 1994.
5. La Comisión Sociolaboral (CSL) de composición tripartita (gobiernos, empleadores y sindicatos), creada en 1997 e instalada en 1998.
6. El Grupo de Alto Nivel de Empleo (GANE), creado en 2004.
7. El Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM), creado en 2004.
8. El Instituto Social del MERCOSUR, creado en 2006.
9. El Foro de la Mujer, en el ámbito del FCES.
10. El Foro de Consulta y Concertación Política (FCCP)

El MERCOSUR cuenta también con instancias auxiliares no decisorias como los Subgrupos de Trabajo (SGT) dependientes del GMC, los Comités Técnicos (CT) dependientes del CCM, el Observatorio del Mercado de Trabajo (OMT) dependiente del SGT10, y el Observatorio de la Democracia creado en 2006.

El MERCOSUR también funciona habitualmente mediante Reuniones de Ministros (RM), Reuniones Especializadas (RE), Conferencias, y Reuniones Ad-Hoc.

También existe un organismo oficial vinculado al MERCOSUR, aunque sin pertenecer a su organigrama, denominado Mercociudades integrado por municipios de los países miembros. Tiene su sede en Montevideo y está integrada por 123 ciudades donde viven más de 75 millones de habitantes.

Con una autonomía institucional similar existe la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), creada en 1991, e integrada por la mayoría de las universidades públicas del Cono Sur, con 800.000 estudiantes y 80.000 docentes.

En 2006 los ministros de Educación de Argentina y Brasil acordaron un sistema de integración entre universidades de ambos países con el objetivo de fundar en el mediano plazo la Universidad del MERCOSUR.


Estructura Jurídica del MERCOSUR
Artículo principal: Derecho comunitario del MERCOSUR

El MERCOSUR funciona con una estructura jurídica en la que se combinan los clásicos tratados, protocolos y declaraciones del Derecho Internacional, con normas propias obligatorias dictadas por los órganos decisorios del bloque (derecho comunitario), recomendaciones no obligatorias dictadas por los órganos auxiliares, e incluso acuerdos de concertación social regional.

Decisiones, Resoluciones y Directivas

El MERCOSUR posee tres organismos decisorios:

· El Consejo del Mercado Común (CMC), su órgano supremo, que dicta Decisiones;
· El Grupo Mercado Común (GMC) que dicta Resoluciones;
· La Comisión de Comercio del MERCOSUR (CCM), dicta Directivas.

Estos tres tipos de normas comunitarias dictadas por los organismos decisorios del MERCOSUR, son de aplicación obligatoria para los países miembros (Protocolo de Ouro Preto, artículo 42).
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XXX Cumbre del Mercosur, 2006
XXX Cumbre del Mercosur, 2006
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XXX Cumbre del Mercosur, 2006







XXX Cumbre del MERCOSUR, 2006

Ello ha generado un problema específico, que aunque con diferencias respecto del sistema de internalización de normas que tiene cada uno, sobre el modo de "internalizar" las normas del MERCOSUR a los ordenamientos jurídicos de cada uno de las naciones que lo integran y el nivel de jerarquía que ocupan en la pirámide jurídica [6]. Para ello, en todos los casos se precisa de un acto jurídico de los países miembros. Por esta razón, especialistas discuten si estas normas del MERCOSUR constituyen realmente un derecho propio del MERCOSUR, lo que se conoce como derecho comunitario, o se trata de normas de derecho internacional que precisan ser ratificadas. Un gran sector ha optado por crear la categoría de derecho comunitario derivado.

Las normas obligatorias del MERCOSUR se toman por unanimidad de todos los países miembros y sin que falte ninguno (artículo 37 delProtocolo de Ouro Preto).


Tratados y Protocolos

Las normas de importancia extraordinaria para el MERCOSUR, se realizan como tratados internacionales y por lo tanto necesitan ser ratificados por los parlamentos nacionales. Toman la forma de protocolos complementarios del Tratado de Asunción, que constituye la norma institucional básica del MERCOSUR.

Por tratarse de una norma complementaria de un tratado, los protocolos suelen tener una tramitación más rápida para su ratificación parlamentaria en cada país. Excepcionalmente, en algún caso, como el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social de 1997, se recurrió a la forma del tratado, y la tramitación para su ratificación demoró 8 años.


Declaraciones Presidenciales

En algunos casos, los países miembros han recurrido a las declaraciones presidenciales, como en el caso de la Declaración sobre Compromiso Democrático de 1996, o la Declaración Sociolaboral de 1998. Las declaraciones son actos firmados por todos los presidentes que no necesitan ningún tipo de ratificación parlamentaria ni acto de internalización. Se discute entre los juristas la validez de estas normas, con gran variedad de puntos de vista.

Recomendaciones y Demás Actos de los Organismos Auxiliares

Los demás organismos del MERCOSUR producen recomendaciones a alguno de los tres órganos decisorios, y solo se transforman en normas obligatorias, si son aprobados y adoptan la forma de algunas de las alternativas tratadas en el punto anterior.

Un caso especial lo constituyen las recomendaciones de la Comisión Sociolaboral. Desde el punto de vista meramente formal no tiene diferencia alguna con las recomendaciones realizadas por otros organismos del MERCOSUR. Pero debido a su peculiar composición tripartita(gobiernos, empleadores y sindicatos), las recomendaciones que realiza constituyen actos de consenso entre los tres sectores, lo que hace de las mismas verdaderos actos de diálogo y concertación social regional. El peso de ese consenso y el hecho de que los gobiernos están representados, hace que su aprobación se encuentre virtualmente asegurada.


Internalización de las Normas del MERCOSUR y el Derecho Comunitario

El modo en que se logra la aplicación efectiva de las decisiones, resoluciones y directivas del MERCOSUR como derecho interno de cada país, y el rango jurídico que ellas ocupan frente a las normas nacionales, ha generado un problema específico conocido con el nombre de "internalización" de las normas supranacionales.

Los países miembros del MERCOSUR poseen diferentes mecanismos constitucionales para "internalizar" las normas establecidas por el bloque y le asignan diferentes rangos de supremacía frente a su derecho interno.

En Argentina y Paraguay, que han adoptado el sistema conocido como "monista", los tratados y protocolos ratificados tienen valor superior a lasleyes nacionales, y por lo tanto no pueden ser derogados ni suplidos por estas.

En Brasil y Uruguay, que han adoptado el sistema conocido como "dualista", los tratados y protocolos tienen el mismo valor que las leyes nacionales, y por lo tanto estas predominan sobre aquellos si son de fecha posterior.

Por otra parte, las constituciones de los países miembros no tienen definido con claridad el status jurídico de las normas obligatorias dictadas por los organismos decisorios del MERCOSUR, ni sus condiciones de validez interna en cada estado.

En la práctica cada país ha elaborado procedimientos que permitan una rápida incorporación de las normas mercosureñas como derecho interno, pero en ningún caso hay una aplicación directa. Esto ha llevado a varios especialistas a sostener que el derecho mercosureño no tiene la condición de derecho comunitario.


Estados Asociados al MERCOSUR
Tiene como estados asociados a Bolivia (1996), Chile (1996), Perú (2003), Colombia (2004) y Ecuador (2004). Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador integran la Comunidad Andina (CAN), bloque con el que el MERCOSUR también firmará un acuerdo comercial.

El estatus de Estado asociado se establece por acuerdos bilaterales, denominados Acuerdos de Complementación Económica, firmados entre el MERCOSUR y cada país asociado. En dichos acuerdos se establece un cronograma para la creación de una zona de libre comercio con los países del MERCOSUR y la gradual reducción de las tarifas arancelarias entre el MERCOSUR y los países firmantes. Además de participar en calidad de invitados a la reuniones de los organismos del MERCOSUR y efectuar convenios sobre materias puntuales.
Chile formaliza su asociación al MERCOSUR el 25 de junio de 1996, durante la X Reunión de Cumbre del MERCOSUR, en San Luís, Argentina, a través de la suscripción del Acuerdo de Complementación Económica Mercosur-Chile.
Bolivia formalizó su adhesión en la XI Reunión de Cumbre del MERCOSUR, en Fortaleza (Brasil), el 17 de diciembre 1996, mediante la suscripción del Acuerdo de Complementación Económica Mercosur-Bolivia. A fines de 2006 formalizó su pedido de admisión como miembro pleno del MERCOSUR.
Perú formaliza su asociación al MERCOSUR en el 2003 por la suscripción del Acuerdo de Complementación Económica Mercosur-Perú (CMC Nº 39/03).
Colombia, Ecuador y Venezuela formalizan su asociación al MERCOSUR el 2004 mediante la suscripción del Acuerdo de Complementación Económica Mercosur-Colombia, Ecuador y Venezuela (CMC Nº 59/04).
Venezuela se integra como estado miembro, con plenos derechos y deberes, al firmar el Protocolo de adhesión al MERCOSUR el 4 de julio de2006. Entre el 2004 y 2006 Venezuela era estado asociado.
El MERCOSUR se concibe cómo un proyecto de integración a nivel América Latina, por eso prevé la incorporación de más estados de la región, sea para el estatus de estado asociado o estado miembro


Acuerdos con Otros Bloques Regionales
Existe un acuerdo con la Comunidad Andina, establecido en el Acuerdo de Complementación Económica celebrado entre la Comunidad Andina y el MERCOSUR del 6 de diciembredel 2002.Además de la cooperación económica también se efectúa un diálogo político. Se abre también la posibilidad de entablar negociaciones con cada uno de los estados integrantes del bloque andino.

En noviembre de 2005 el Congreso Colombiano ratificó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el MERCOSUR. En consecuencia, el acceso a MERCOSUR de productos colombianos aumenta el peso político de Colombia en las negociaciones que actualmente se llevan a cabo para un tratado de libre comercio (TLC) con los Estados Unidos.

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Reunión de jefes de Estado del Mercosur, en junio de 2005.
Reunión de jefes de Estado del Mercosur, en junio de 2005.
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Reunión de jefes de Estado del Mercosur, en junio de 2005.










Reunión de jefes de Estado del MERCOSUR, en junio de 2005.

El 30 de diciembre de 2005, el presidente colombiano Álvaro Uribe firma la Ley 1.000, para la creación de una zona de libre comercio entre la Comunidad Andina y el MERCOSUR. Con este nuevo acuerdo, los productos colombianos consiguieron un acceso preferencial al MERCOSUR, a la vez que Colombia obtuvo la oportunidad de importar materias primas y bienes de capital de MERCOSUR a costos más bajos según lo establecido en el TLC. Colombia también logró unas condiciones de asimetría favorables que le permiten aplicar una desgravación gradual y progresiva de las importaciones provenientes de las economías más grandes del MERCOSUR, como Argentina y Brasil.


Libre Residencia y Circulación de Personas

El MERCOSUR, Bolivia y Chile han establecido que todo su territorio constituye un Área de Libre Residencia con derecho a trabajar para todos sus ciudadanos, sin otro requisito que acreditar la nacionalidad y no poseer antecedentes penales. Esta área fue establecida en la Cumbre de Presidentes de Brasilia, mediante el Acuerdo sobre Residencia para Nacionales de los Estados Parte del MERCOSUR, Bolivia y Chile firmado el 6 de diciembre de 2002.

Si bien el Área de Libre Residencia y Trabajo no se asimila completamente a la libre circulación de personas (donde no se requiere tramitación migratoria alguna), los seis países han dado un gran paso adelante y establecido expresamente su voluntad de alcanzar la plena libertad de circulación de las personas en todo el territorio.

MERCOSUR Sociolaboral

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Pasaporte argentino con la mención "Mercosur" por encima del nombre del país. Todos los pasaportes de los miembros del Mercosur deben mencionarlo y ser de color azul oscuro.
Pasaporte argentino con la mención "Mercosur" por encima del nombre del país. Todos los pasaportes de los miembros del Mercosur deben mencionarlo y ser de color azul oscuro.
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Pasaporte argentino con la mención "Mercosur" por encima del nombre del país. Todos los pasaportes de los miembros del Mercosur deben mencionarlo y ser de color azul oscuro.
















Pasaporte argentino con la mención "MERCOSUR" por encima del nombre del país. Todos los pasaportes de los miembros del MERCOSUR deben mencionarlo y ser de color azul oscuro.

A pesar de que la estructura original del MERCOSUR (Tratado de Asunción) no contemplaba ningún ámbito para tratar cuestiones socio-laborales, desde sus inicios, los sindicatos del MERCOSUR representados por la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) con el apoyo activo de los ministerios de Trabajo, y un considerable sector de las organizaciones de empleadores, pugnaron por crear espacios tripartitos para analizar, debatir y decidir mediante el diálogo social regional, el impacto que la integración tendría sobre los mercados de trabajo y las condiciones socio-laborales.

De ese modo un año después de fundado el MERCOSUR se crea el Subgrupo de Trabajo para Asuntos Sociolaborales, dependiente del GMC, que en los inicios llevara el número 11, pero que a partir de 1995 es numerado definitivamente como SGT10. El SGT10 se organizó como un ámbito tripartito (ministerios de trabajo, empleadores y sindicatos) y se ha dicho que tomó la forma de "una OIT en miniatura".

Generó una fructífera cultura subregional de diálogo social que originó todo lo que hoy se conoce como MERCOSUR Sociolaboral.

A partir de los acuerdos derivados del diálogo social en el SGT10, el MERCOSUR se fue dotando de organismos e instrumentos socio-laborales.

En 1994 se crea el Foro Consultivo Económico Social (FCES), mediante el Protocolo de Ouro Preto, integrado por las organizaciones de empleadores, trabajadores y de la sociedad civil, en "representación de los sectores económicos y sociales"; pero recién comienza a funcionar en 1996.

En 1997 se firma la primera norma de contenido socio-laboral del MERCOSUR, el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social del Mercado Común del Sur (que va a tardar años en ser ratificado) y se crea el Observatorio del Mercado de Trabajo, dependiente del SGT10.

En 1998 los cuatro presidentes firman la Declaración Sociolaboral del MERCOSUR] (DSL), que a su vez crea la Comisión Sociolaboral (CSL), de composición tripartita, con el fin de seguir la aplicación de la DSL.

En 2000 el MERCOSUR más Bolivia y Chile proclaman la Carta de Buenos Aires sobre Compromiso Social.

En 2001, como consecuencia directa de los acuerdos tripartitos alcanzados en materia de formación profesional y la primera reunión de la CSL, se dicta la primera resolución socio-laboral de aplicación directa a los países miembros (sin necesidad de ratificación), la Resolución sobre Formación Profesional que sanciona el GMC (Resolución 59/91).

En 2003, por primera vez la CMC, el organismo supremo del MERCOSUR, sanciona una norma socio-laboral (de aplicación directa), la Recomendación 01/03 estableciendo el Repertorio de Recomendaciones Prácticas sobre Formación Profesional.

El mismo año la CMC convoca a la Primera Conferencia Regional de Empleo que se realiza en abril de 2004 con composición tripartita (ministros de trabajo, empleadores y sindicatos) y finaliza con una importante Recomendación de los Ministros de Trabajo sobre una Estrategia MERCOSUR para la Creación de Empleo. En diciembre de 2004 se decide crear el Grupo de Alto Nivel para la elaboración de una estrategia MERCOSUR dirigida al crecimiento del empleo.

La XXX Cumbre de Presidentes de Córdoba de julio de 2006 aprobó importantes iniciativas referidas a la dimensión sociolaboral. En particular aprobó la Estrategia MERCOSUR de Crecimiento del Empleo (Decisión CMC Nº 04/06) y creó el Instituto Social del MERCOSUR.












Las relaciones comerciales de la UE con terceros países.

Europa forma parte y colabora activamente con la OMC. Por tanto, acepta y aplica el principio de Nación Más Favorecida a todos los países miembros y aplica el Sistema de Preferencias Generalizadas a los países menos desarrollados. Además, mantiene acuerdos específicos con determinados grupos de países.

Conviene clasificar a los países no europeos en los siguientes grupos:

1º Países Mediterráneos
2º ACP
3º América Latina y Asia
4º Otros países desarrollados




Con respecto a los países del sur del Mediterráneo que, por su proximidad geográfica, por sus afinidades históricas y culturales y por los flujos migratorios existentes y potenciales, representan unos socios de importancia fundamental, la Unión ha llevado a cabo, tradicionalmente, una política de integración regional denominada "enfoque global mediterráneo". Los vecinos mediterráneos de la Unión estuvieron entre los primeros en establecer con ella relaciones económicas y comerciales particulares. Estos países constituyen socios importantes para la Unión. No sólo son socios comerciales de primera fila, sino que además, lazos históricos y culturales especiales vinculan a algunos de ellos con determinados Estados miembros.

La Unión está vinculada con la mayoría de los países mediterráneos por acuerdos de asociación o de cooperación.

· Chipre, Malta y Turquía están vinculados a la Unión por acuerdos de asociación, destinados a establecer progresivamente una unión aduanera con ésta. Todos ellos han presentado oficialmente su candidatura a la adhesión (Turquía en 1987, Chipre y Malta en 1990), pero solamente la candidatura chipriota ha obtenido el dictamen favorable de la Comisión.

· Los Países del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez), del Machrek (Egipto, Jordania, Líbano, Siria y los Territorios palestinos) así como Israel, están vinculados a la Unión mediante acuerdos de cooperación que abarcan el comercio, la cooperación industrial y la asistencia técnica y financiera.

En noviembre de 1995 la Unión Europea sentó las bases de la nueva asociación euro mediterránea en la conferencia de Barcelona, en la que participaron todos los Estados miembros de la UE y los Estados ribereños del Mediterráneo (con excepción de Libia, de Albania y de los países de la antigua Yugoslavia). Esta conferencia permitió definir las bases de una nueva asociación que incluía la intensificación de las relaciones económicas y comerciales interregionales. El aspecto principal es la realización de una zona de libre comercio euro mediterránea de aquí al año 2010, de conformidad con las normas de la Organización Mundial del Comercio. Con ello, los productos fabricados podrán circular exentos de derechos en el mercado transmediterráneo, que se convertirá en la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 600 millones de consumidores.

La Unión Europea participa en varios proyectos importantes de desarrollo económico y social en los países mediterráneos, en particular, mediante la intervención del Banco Europeo de Inversiones en forma de préstamos a largo plazo. La Unión Europea se ha convertido así en el principal donante para el desarrollo de los Territorios palestinos (45% de la ayuda internacional), y contribuye plenamente a la reforma de las estructuras económicas y políticas de los países del sur del Mediterráneo.




El proceso de descolonización iniciado al comienzo de los años sesenta exigió la transformación de los vínculos con las antiguas colonias de los países miembros en una asociación de carácter diferente entre países soberanos, con arreglo al artículo 310 (antiguo artículo 238) del Tratado CE. En la actualidad, 71 países de África, del Caribe y del Pacífico (ACP), tienen una relación privilegiada con la CE en virtud de los Convenios de Lomé. Estos convenios van acompañados de una dotación financiera en forma de subvenciones y préstamos bonificados que se destinan a financiar, a través del Fondo Europeo de Desarrollo (FED), programas de inversiones económicas y sociales en los países ACP. La cooperación con dichos países abarca también a los sectores industrial y agrario.

El Convenio permite que el 99 % de los productos industriales de los países ACP penetren en el mercado de los Quince sin pagar derechos de aduana y sin reciprocidad. El Stabex, es un acuerdo similar a un contrato de seguro que concede cierta garantía de estabilidad a los ingresos que los países ACP obtienen de sus exportaciones de 48 productos agrícolas. El Stabex actúa en el caso de graves trastornos climáticos o de los precios internacionales de dichos productos. El mecanismo se aplica también a los recursos mineros (Sysmin). El Convenio de Lomé establece también unas relaciones políticas institucionalizadas, a través del Consejo de Ministros, del Comité de Embajadores y de la Asamblea Paritaria ACP-UE, en la que los parlamentarios europeos representan al Parlamento Europeo.






La cooperación entre la Unión y los países de Asia y América latina está menos estructurada. Los países en vías de desarrollo de dichas regiones gozan del sistema de preferencias generalizadas, que concede a sus exportaciones un trato preferencial y ciertas ayudas financieras. Se han firmado acuerdos marco de cooperación entre la Unión y Argentina, Brasil, México y Uruguay, así como con los países del Grupo Andino (Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela) con el objetivo de apoyar la integración económica regional. Tras el Consejo Europeo de Madrid de diciembre de 1995, tendente a reforzar la asociación entre la Unión Europea y los países de América Latina, la Comunidad decidió profundizar su cooperación en torno a tres ejes: la reforma institucional y la consolidación del proceso democrático, la lucha contra la pobreza y la marginación social, y finalmente, el apoyo a las reformas económicas. Distintos encuentros, tales como la conferencia de San José o la reunión del Grupo de Río, reunieron a los socios regionales y a los representantes de la Unión Europea. Además de estos encuentros, se establecen progresivamente acuerdos marco interregionales con MERCOSUR, Argentina y México.

Las relaciones entre la Unión Europea y Asia se basan en "una nueva estrategia asiática" adoptada en el Consejo Europeo de Essen en diciembre de 1994. Esta estrategia tiene por objeto desarrollar las relaciones comunes en los ámbitos del comercio y de la cooperación industrial y reforzar la cooperación en los ámbitos del fomento de la inversión, la cooperación entre las empresas y la investigación y el desarrollo.

La primer cumbre Europa-Asia en Bangkok los días 1 y 2 de marzo de 1996 fue la ocasión de reforzar el famoso "eslabón débil" del triángulo Europa/Asia/Estados Unidos. Los socios definieron orientaciones comunes, comprometiéndose en favor de un sistema de intercambio multilateral "abierto" y de una liberalización "no discriminatoria". Esta asociación reforzada debería permitir a la Unión Europea consolidar sus posiciones en Asia, su primer socio comercial (23% de los intercambios exteriores de la Unión).

La Unión es el principal socio de los países en vías de desarrollo ya actúe a través de sus instituciones o a través de sus Estados miembros. En el plano comercial, la Unión absorbe el 21,5 % de sus exportaciones, contribuyendo con un 36 % del total de la ayuda pública mundial (la ayuda a los países ACP representó el 33,8% del esfuerzo total de la Unión Europea en 1995, la ayuda a los países del sur del mediterráneo alcanzó el 11%, y los países de América Latina y Asia recibieron un 18 % de dicha ayuda). Las dos terceras partes de esta ayuda se dedican a la financiación de proyectos de desarrollo, destinándose un tercio de la misma a la ayuda alimentaria. ¿Es suficiente ese esfuerzo de solidaridad? Tanto en relación con los nuevos Estados surgidos de la antigua Unión Soviética como con los países del sur del Mediterráneo y de África, Europa tendrá que hacer frente a los inmensos desafíos que representa la cada vez mayor diferencia de ingresos, a la que se suma la diferencia demográfica, que opone a dos zonas próximas geográficamente pero muy desiguales en cuanto a su nivel de desarrollo.




Para Estados Unidos, la Europa en construcción es tanto un aliado que comparte los mismos valores como un competidor tecnológico y comercial. La declaración transatlántica firmada el 20 de noviembre de 1990 entre Estados Unidos y la Comunidad Europea y sus Estados miembros consagra el apoyo político que Washington aporta tradicionalmente a la existencia de un aliado europeo democrático y estable. La alianza política y estratégica que une a numerosos países de la Unión y a Estados Unidos en el marco de la Alianza Atlántica ha contribuido a relativizar el alcance de los conflictos comerciales que han tenido lugar en relación con los productos agrarios, el acero o la aeronáutica. En el marco del nuevo programa trasatlántico adoptado en diciembre de 1995, se organizaron dos cumbres entre la Unión Europea y Estados Unidos para discutir los distintos ámbitos de cooperación. Tras las profundas convulsiones que ha sufrido el panorama internacional al final de este siglo, y en particular el final de la guerra fría, los aliados se encuentran ante la necesidad de una nueva definición del vínculo trasatlántico. La cooperación euro americana debe fijarse nuevos objetivos y coordinar los esfuerzos para hacer frente a los nuevos riesgos vinculados a la proliferación nuclear, a las reivindicaciones minoritarias, al desarrollo de la delincuencia internacional, al tráfico de drogas y a las presiones migratorias. La Unión Europea es, en términos de intercambios y de inversión, el primer socio de Estados Unidos y el único con el que las relaciones están equilibradas. Debe sin embargo hacer frente a determinadas tentaciones del Congreso de los Estados Unidos de recurrir a medidas unilaterales o extraterritoriales (ley Helms-Burton y Amato-Kennedy) que amenazan los intereses europeos en el mundo. La aparición progresiva del euro y su posible poder de atracción podrían competir con el dólar en su función de moneda de reserva.

Las relaciones con Japón, otro importante miembro del mundo industrializado, revisten también una importancia enorme. Los europeos intentan obtener desde hace mucho tiempo una mayor apertura del mercado japonés, una contrapartida indispensable a la espectacular implantación de los productos japoneses en el mercado europeo. La Unión Europea intenta profundizar en su cooperación con Japón, en particular en el marco del diálogo político y de las relaciones económicas comerciales.












El objetivo específico de la presente monografía se orienta hacia un análisis de los Tigres Asiáticos, en el contexto de su desarrollo macroeconómico de la región, y de la globalización.

La región Asia-Pacífico, se está convirtiendo en núcleo de las relaciones internacionales. Los cambios políticos y económicos que se producen marcan un crecimiento hacia un regionalismo abierto y a una mayor integración de las economías a través del vínculo del comercio y de la inversión.

Para comenzar con el análisis nos situaremos en los llamados "Tigres Asiáticos", y de su actualidad en el ámbito de la región.

Como veremos oportunamente ésta región no se encuentra consolidada como bloque (tal el caso de la unión europea), sino que se lo considera como economías relacionadas a foros consultivos intergubernamentales constituidas a través de un organismo (APEC).




Los Tigres del sudeste asiático surgieron entre 1945 y 1990, en el contexto de la Guerra Fría. Se los comenzó a ver como potencias. Los principales países que se han desarrollado tan vertiginosamente fueron Singapur, Hong Kong, Taiwán y Corea, demostraron un crecimiento en calidad, cantidad y bajo precio en sus productos alcanzando mercados internacionales. A mediados de 1950 apuntaron a los avances tecnológicos y a políticas sustitutivas de importación, orientándose luego a las exportaciones. Estos países han cambiado paradigmas mundiales.

En poco tiempo, los países del sudeste asiático pasaron a ser países de escaso crecimiento como contrapartida de bajos salarios de los trabajadores, lo cual resulto atractivo para empresas extranjeras que se instalaron en la región . La inversión favoreció el resurgimiento de la economía, pero siempre y cuando éstas tendieran a los intereses nacionales, a la competitividad y a las expectativas del empresariado local.

Este avance tuvo efectos en cada uno de los países, como es el caso de Hong Kong, (antigua colonia británica, ahora perteneciente a China) las inversiones extranjeras dentro del proceso de modernización tuvieron un marcado control por parte del Estado. En Taiwán, las industrias mecánicas y petroquímicas consideradas estratégicas pertenecen a empresas publicas, controlando que las importaciones no sean mayores que las exportaciones. En Corea existe un fuerte proteccionismo al sector industrial respecto de la competencia extranjera e incluso al ingreso de capitales. En cambio, en Singapur, las multinacionales ocupan un lugar fundamental que en el resto de la región. Debido a la limitación de tierras y recursos naturales, el crecimiento general no podía apoyarse en la exportación de productos primarios, constituyendo la industria el sector clave a estimular tanto en las importaciones como en las exportaciones.



Luego de un largo proceso, comienzan a desarrollarse otros países del sudeste asiático, los llamados "Tigres Menores" o "Pequeños Dragones", quienes iniciaron tardíamente su camino a la industrialización rescatando a las economías industrializadas como modelo. Ellos son Malasia, Indonesia, Tailandia y Filipinas. Forman parte, entre otros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)



Con sus economías en crecimiento, Asia representa una gran oportunidad para la industria internacional.

Mientras se considera a China como el motor que impulsa este crecimiento, la alta población de esta región y los bajos costes operativos han llevado a los economistas de todo el mundo a predecir que Asia se convertirá en la fuerza dominante en el siglo XXI.

Los dos extremos de la zona asiática ofrecen las mejores y las más inmediatas oportunidades. La gran cantidad de mano de obra barata de la India está creando un centro global perfecto para los servicios administrativos externalizados, especialmente debido a una mano de obra preparada. En el otro extremo del espectro de la zona, China, la economía con el crecimiento sostenido, está creando un sector industrial dominante. Los economistas predicen que en una década, las marcas chinas serán tan conocidas por los consumidores como las grandes marcas japonesas Sony, Yamaha y JVC.

El ritmo de su crecimiento económico no muestra signos de ralentización. En su informe de previsiones de 2006, el Asian Development Bank (ADB) y el Banco Mundial esperan que el crecimiento de la región sea de un 6,6% y de un 6,2% respectivamente. No obstante, existen factores que crean cierta incertidumbre.




El progreso económico de Asia se ve amenazado por la necesidad de un combustible cada vez más caro, la amenaza del terrorismo, la posibilidad de un retroceso económico en sus mercados de exportación y la vulnerabilidad ante problemas como el SARs o la gripe aviar. Todos estos riesgos pueden ralentizar el crecimiento de lo que aún sigue siendo una economía muy joven y, en ciertos aspectos, muy frágil.
China y otros países asiáticos han firmado acuerdos para el suministro de petróleo y gas natural, al mismo tiempo que trabajaban en la rápida construcción de centrales eléctricas para impulsar sus economías. Se espera que una próspera expansión continúe reflejándose en la fuerte dinámica interna, especialmente en el crecimiento de la República Popular de China y en las mejoras estructurales del sur de Asia.

La posibilidad de un avance de la gripe aviar podría provocar graves daños. El economista jefe del Banco en Asia, Homi Kharas, describe la amenaza de la gripe aviar como "el mayor riesgo que se cierne sobre la región". Continúa diciendo que "mientras el coste de la lucha contra la posible epidemia se ha limitado hasta ahora al 0,1% del GDP, destinado al sacrificio de aves y a la implementación de mejores sistemas de vigilancia veterinaria, el posible impacto de una pandemia generalizada sería muy grave".




Los bancos mundiales y los principales economistas están de acuerdo en que la economía asiática dominará al resto del mundo, pero ¿cómo lo logrará? Douglas McWilliams, economista jefe del Centro de Investigaciones Económicas y Comerciales, argumenta que los inversores comenzarán a ser más globales en sus perspectivas y que una mayor inversión en equipos y negocios de capital hará que estos países de mano de obra barata se conviertan en grandes potencias.

En un reciente discurso, afirmó: "En la actualidad, a pesar de lo que muchos puedan pensar, los mercados financieros no son realmente internacionales, y muchos inversores, como aquellos que invierten en fondos de pensiones, se sienten más seguros invirtiendo su dinero en el mismo territorio". Explica que a medida que las primas de riesgo se reduzcan en el Este, los inversores, conservadores hasta ahora, se desplazarán a estas zonas. Actualmente, se estima que el 80% de las inversiones se realizan en los mercados nacionales, aunque los porcentajes podrían invertirse a medida que las oportunidades internacionales se vuelvan más atractivas. Finalizó diciendo: "Asia será la potencia económica de lo que queda de siglo. La economía futura creará presión, pero también oportunidades".




En sus orígenes la región se encontraba integrada por las economías de diversos países sin constituir un bloque organizado, solo existían acuerdos comerciales regionales (ACR) preferenciales de la ASEAN y el Tratado entre Australia y Nueva Zelandia. Sin contar el Tratado de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos (CUSTA, Canadian-US Free Trade Agreement) de 1989, el mismo año de la formación del APEC (Foro de Cooperación Asia- Pacifico).

La APEC ha pasado a ser parte de las reflexiones de la ASEAN. Si bien cada país actúa con carácter individual en el seno de la APEC, en términos generales las economías miembros aceptan a la ASEAN como un grupo subregional. El valor del APEC para la ASEAN estriba en que complementa los esfuerzos de integración que lleva a cabo esta última, fomentando un sistema abierto multilateral de comercio y la promoción del dinamismo y progreso de la región que den cabida a nuevas iniciativas.




Fue creado en 1989 como respuesta a la creciente interdependencia entre las economías de Asia y el Pacifico, representa el primer esfuerzo serio con contenido político para lograr la cooperación económica de la región, así como avanzar a la liberación comercial no discriminatoria, como una alternativa para evitar los bloques económicos cerrados, lo que ha instaurado como el principal gestor e impulsor del proceso de regionalización de la Cuenca del Pacífico.

El APEC se construyó y alimento a partir del rebajo realizado por el PBEC (Consejo de Cooperación Económica para la Cuenca del Pacífico) y el PECC (Concejo de Cooperación económica del Pacífico)

Actualmente el APEC cuenta con 21 miembros, cuyas economías representan alrededor de 2,5 mil millones de habitantes, con un Producto Interno Bruto combinado de más de US$18 billones en 1999 y más del 47% del comercio mundial, estos son: Australia; Brunei Darussalam; Canadá; República de Corea; Chile; República Popular de China; Estados Unidos; República de Filipinas; Hong Kong, China; Indonesia; Japón; Malasia; México; Nueva Zelandia; Papua Nueva Guinea; Perú, Rusia, Singapur; Tailandia, Taipei Chino (Taiwán excluido en la última reunión en Shanghai en el 2001) y Vietnam.

Entre los participantes latinoamericanos están México, admitido en 1993, Chile, en 1994, y Perú en 1996. Los dos primeros, incluidos en la organización luego de haber conseguido ubicarse en la categoría de economías emergentes, y el tercero, por los importantes éxitos económicos que pudo mostrar a la época de su ingreso, además de haber logrado neutralizar eficientemente el tema del terrorismo interno.

Los requisitos que debe cumplir un país para formar parte del APEC son:

Ø Una economía en crecimiento y abierta al exterior.

Ø Crecientes relaciones comerciales con la región Asia - Pacífico.

Ø Crecientes relaciones diplomáticas y políticas con la región

Ø Apoyo unánime de los países del APEC para el ingreso

En términos generales su objetivo es avanzar en el dinamismo económico y sentido de comunidad dentro de la región Asia - Pacífico.

De ahí se desprende que de entre sus misiones están:


Ø Apoyar el crecimiento y desarrollo de la región

Ø Contribuir a una mayor liberalización de la economía mundial

Ø Reforzar los efectos positivos resultantes de la creciente interdependencia económica.

Ø Reducir las barreras al comercio de bienes, servicios e inversiones.

Ø Principios del APEC:

Ø Toda decisión es por consenso

Ø Los miembros no son países sino "economías"

Ø Se practica el "regionalismo abierto"

Ø Se reconocen los distintos niveles de desarrollo y diversidad cultural mantiene consistencia con el GATT-OMC

Ø Se persigue la liberalización y facilitación del comercio y las inversiones

Ø Se realiza una intensa cooperación técnico-económica


Las metas del APEC pueden sintetizarse de la siguiente manera:


a) Mantener el crecimiento de la región para el bien común de su población;

b) Contribuir al crecimiento y desarrollo de la economía mundial;

c) Rescatar los efectos positivos tanto para la región como para el mundo, producto del incremento de la interdependencia económica;

d) Desarrollar y estrechar el sistema de comercio multilateral abierto; y,

e) Reducir barreras al comercio de bienes y servicios e igualmente a las inversiones entre sus participantes.




Las fortalezas o ventajas con las que cuenta la región son:
























HONG KONG: el 79 % de las exportación es están compuestas por vinos, el 21% restante comprende: cerezas, peras, uvas frescas y secas, muebles de madera, botellas de vidrio y damajuanas, miel, y papel (para encuadernación, sobres) y cartones.

SINGAPUR: vinos en un 77%, el resto: en ciruelas sin carozo, duraznos, mosto de uva, peras y champagne.

TAIWÁN: 57 % de ajos, 25% en vinos y el resto en duraznos, uvas y níquel.

TAILANDIA: 45% de duraznos, 39% de peras y el resto vinos, mosto.
INDONESIA: 81% de bombas centrífugas, 5.4% uvas frescas, y el resto en ciruelas sin carozo y peras.




Consultadas las autoridades de Pro Mendoza, sobre las importaciones de la región a la provincia señalaron que los productos ingresan por diversas aduanas no pudiendo llevar un registro aduanero de las mismas. Pero desde un punto de vista amplio podemos afirmar que a la provincia ingresan gran variedad de tecnologías, como electrodomésticos, comunicaciones y también textiles.




Actualmente nos encontramos en medio de un mundo globalizado, (economías y comunicaciones) en un post capitalismo, época de potencias emergentes que luchan por la supremacía económica mundial.

Los tigres asiáticos se han destacado en los últimos años, con una economía basada en productividad y en la reingeniería alcanzando el libre mercado internacional.

El Milagro Asiático ha llevado a algunos economistas a pensar que la próxima década puede significar el nacimiento del Siglo de Asia. Pero el optimismo que ofrecen las tasas de crecimiento cercanas al 10% no implica que en estos países existan libertad económica y, mucho menos, regímenes políticos a la europea.

Las libertades públicas en los Tigres Asiáticos brillan por su ausencia: no se permite la iniciativa individual, y la actividad económica de las empresas depende de sus contactos con los funcionarios de los distintos gobiernos.

El principal desafío que enfrenta la región es el de reducir las distancias y desequilibrios entre el mundo financiero y el mundo político y social.




Asia Oriental tiene el récord de crecimiento económico, alto y sostenido, en las últimas décadas. Esto se debió al desarrollo industrial de ocho países: Japón; los cuatro dragones o tigres: Hong Kong, Singapur, Taiwan y República de Corea, denominados así por su rápido desarrollo económico, y tres países de reciente industrialización: Malasia, Tailandia e Indonesia. Basaron su desarrollo industrial en las inversiones de capital extranjero y en una sobreexplotación de la mano de obra barata, abundante y poco organizada en sindicatos.

Estos países tienen en común su reducida superficie por lo que no poseen abundantes recursos naturales para utilizarlos como materias primas y no cuentan con combustibles, por lo que son importadores de petróleo.

Los factores positivos para su desarrollo fueron su localización geográfica (por el fácil acceso a las vías marítimas para la exportación de sus productos) y la relativa cercanía entre ellos que favoreció las corrientes de capital. Por ejemplo, los fabricantes japoneses trasladaron sus fábricas a los países del sur para beneficiarse con los salarios más bajos.

Es importante destacar no sólo la rapidez del crecimiento económico, sino la mejora en el bienestar humano debido a una mayor equidad en el reparto de las ganancias. El aumento del ingreso per cápita poco común, se vio reflejado en la disminución de la pobreza. Por ejemplo: Tailandia, en la década de 1960 tenía un 59% de su población por debajo del umbral de pobreza y en la década de 1980 este índice había disminuido al 26%. Otro ejemplo de ello es Indonesia, en la década de 1970 tenía el 58% de su población debajo del umbral de pobreza y diez años más tarde este índice había descendido al 17%. Además, mejoraron otros indicadores sociales como el porcentaje de analfabetismo.



Estos países basaron su cambio en el modelo económico del crecimiento liderado por las exportaciones, empleado primero por Japón y luego por el resto de ellos. Para lograrlo, los gobiernos dirigieron sus políticas hacia:





















La presencia del Estado fue muy importante en este proceso, sobre todo para dirigir la economía en la transición a la globalización; para el aumento de las exportaciones y la orientación estratégica para la inserción en la economía mundial.

Japón fue el primero que comenzó este crecimiento económico, después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Transformó su industria liviana con gran utilización de mano de obra, en una industria pesada de gran complejidad con alta inversión de capital. Se convirtió en una de las primeras potencias económicas del mundo mediante la importante participación en el mercado mundial, compitiendo con las firmas europeas y estadounidenses. Entre sus principales rubros industriales se encuentran las industrias automotriz, de microelectrónica, de comunicaciones, biotecnológica y de robots.

Con respecto al resto de los países (los dragones o tigres), numerosas empresas multinacionales, especialmente de Japón y Estados Unidos han instalado plantas en ellos para el armado de aparatos electrónicos. Por lo que los derivados de estas industrias ocupan los primeros lugares en sus exportaciones.

Estos países siguieron el modelo de desarrollo japonés. En la actualidad enfrentan abultadas deudas externas a la banca internacional contraídas para sustentar su proceso industrializador. Estos créditos fueron tomados alrededor del año 1990 cuando las tasas de interés eran bajas, pero en la actualidad, al haberse elevado, les es difícil cumplir los compromisos adquiridos.

Japón también enfrenta dificultades financieras, entre otros motivos por la enorme cantidad de créditos incobrables que tiene. En este mundo globalizado los problemas de estos países de Asia Oriental expone a los mercados mundiales a un grado de incertidumbre que también es tenido en cuenta a la hora de analizar las inversiones. Algunos economistas afirman que es esencial que Japón depure su sistema financiero y vuelva a prestar dinero al Sudeste Asiático, porque todos estos años fueron los préstamos y la liquidez de Japón, los que alimentaron el crecimiento de estos países.


Evolución del Ingreso per capita en los Países de Asia Oriental (en U$s)
|| ||

País 1960 1970 1980 1990 1999
Japón 2.532 9.718 14.210 20.754 24.898
Hong Kong 3.262 6.256 11.878 19.794 22.090
Singapur 2.920 5.875 11.814 18.437 20.767
Rep. de Corea 1.040 1.934 3.806 8.264 15.712
Tailandia 1.200 2.045 3.015 5.422 6.132
Malasia 2.832 4.004 5.064 6.903 8.209
Indonesia 1.045 1.160 1.919 2.953 2.857




Entre octubre y noviembre, una abrupta caída de la bolsa en Hong Kong se extendió por otros mercados: Londres, Wall Street, Brasil y la Argentina. En la Bolsa de Buenos Aires, el valor de las acciones cayó un 20 por ciento.

Pero la crisis había comenzado en julio cuando el gobierno de Tailandia dispuso una devaluación de un 18 por ciento. También, hubo devaluaciones importantes en Filipinas, Singapur y Malasia. La abrupta caída de estas monedas ocurría en países que se habían convertido en modelo de desarrollo para muchos economistas.

La mayoría de estos países tenía grandes déficit en sus balanzas de pagos y sus exportaciones caían debido a la revalorización de sus monedas y la caída de la demanda mundial.

La crisis del sudeste asiático repercutió en el resto del mundo porque se esperaba una caída de las utilidades de empresas estadounidenses y europeas que recibirán menos dividendos de sus filiales en Asia. También, se esperaban menos exportaciones porque los productos asiáticos serían más competitivos.

Los efectos en la Argentina se debieron a que resultaba más difícil y caro el financiamiento de la deuda pública estimada en 20.000 millones. Además, porque existen mayores dificultades para exportar porque en varios países, y sobre todo en Brasil, se compran menos productos argentinos.




Con una población de cerca de 23 millones de personas trabajadoras, a Taiwan se le ha conocido como a una de las economías de los "tigres asiáticos" durante las dos últimas décadas. Taiwan es la 15ª potencia comercial del mundo, y la mayor parte de sus exportaciones están ligadas a los Estados Unidos y a Asia. Sin embargo, como cada vez es más importante en los negocios a nivel mundial, Taiwan ha expandido su comercio y sus relaciones económicas con muchos otros países del mundo, incluyendo los quince miembros de la Unión Europea (UE).

Con una suma total de comercio mutuo de alrededor de 37.600 millones de dólares estadounidenses en 2000, La Unión Europea es el tercer socio comercial más importante de Taiwan. Taiwan ocupa el décimo lugar entre los socios comerciales de la Unión Europea. Durante muchos años, ambas partes han sostenido consultas anuales para resolver disputas comerciales y para discutir asuntos clave.

La posibilidad de que Taiwan sea miembro de la Organización Mundial del Comercio ha alentado a la Unión Europea a considerar la apertura de una oficina de cooperación en Taipei. Hay quien piensa que esto sería un paso hacia el establecimiento de lazos diplomáticos formales, pero incluso los amigos de Taiwan apuestan por un acercamiento pausado.

Paul Scholten, presidente del Consejo Europeo de Comercio - una organización que representa a las industrias de la Unión Europea en Taiwan y que contribuye a promocionar las relaciones comerciales y el comercio y las inversiones bilaterales -, ha dicho que la asociación entre Taiwan y la Unión Europea ha experimentado dos importantes cambios durante los últimos años. En primer lugar, el incremento del comercio bilateral ha supuesto que la Comisión Europea (la administración de la Unión Europea) y el Parlamento Europeo estén prestando mucha mayor atención a Taiwan. En segundo lugar, el Parlamento Europeo, así como los parlamentos de los estados miembros, se han sorprendido por el desarrollo de Taiwan hacia una democracia madura. Estos dos factores han conducido hacia los lazos formales.

"La única cosa no conseguida hasta la fecha es la oficina de cooperación", según Scholten. No obstante, la coordinación para establecer una oficina de la Unión Europea en Taipei es algo que todavía se está discutiendo. "Aunque no hay un calendario establecido, este asunto está en lo más alto de la lista de prioridades de la Comisión Europea", dice uno de los oficiales de la Comisión encargados de los asuntos de Taiwan. "Es probable que ocurra cuando Taiwan pertenezca a la Organización Mundial de Comercio".

Una de las funciones principales de esta oficina de cooperación podría ser la de examinar las cuestiones relativas al comercio entre Taiwan y la Unión Europea en el contexto de la OMC, promover la relación entre ambas partes y facilitar la interacción bilateral en materias como la economía, la cultura u otras áreas.

De hecho, el ingreso de Taiwan en la OMC es un asunto primordial en las actuales relaciones entre la Unión Europea y Taiwan, y es concebido como una contribución al pleno desarrollo de las relaciones económicas bilaterales.

La Comisión Europea cree que la naturaleza multilateral del armazón de la OMC dará una estabilidad y una confianza adicionales a la hora de resolver disputas comerciales y asuntos relacionados con la inversión. En conjunto, la OMC tendrá una influencia muy positiva en las relaciones entre la Unión Europea y Taiwan, a juicio de este oficial.

Ya se han completado las negociaciones para el ingreso de Taiwan en la OMC, y la Unión Europea ha dado su aprobación a los esfuerzos realizados por la isla para llegar a ser miembro de la organización multilateral de comercio. De hecho, la Unión Europea ha elogiado abiertamente a Taiwan, destacando el hecho de que su compromiso con la apertura de mercados va más allá del de muchos de los actuales miembros de la OMC.

No obstante, la República de China todavía no ha podido obtener el reconocimiento oficial por parte de la Unión Europea. Como ocurre con otros muchos países y con organizaciones internacionales, la Unión Europea reconoce a Taiwan como entidad económica - o como un "territorio con aduana separada"- en lugar de como un Estado soberano.


la Unión Europea

Un cambio fundamental está teniendo lugar a escala mundial. En mitad de un boom económico, estamos siendo testigos de un ataque sin precedentes a los niveles de vida en todos los continentes. En EE.UU., Japón y Europa, la clase dirigente está intentando atrasar el reloj, recortando el gasto público, desmantelando el Estado del bienestar y destruyendo todas las conquistas de los pasados cincuenta años. Esto no es un accidente. Los marxistas hemos explicado sus razones muchas veces. En el período anterior, el sistema capitalista ha ido más allá de sus límites. Ahora se ve obligado a la retirada, abandonando las viejas políticas keynesianas de intervención y dirección estatales. Los mismos economistas que anteriormente veían el Estado como la fuente de su salvación, ahora lo consideran la fuente de todos sus males. Han comprendido tardíamente lo que señalaron los marxistas hace décadas: que dentro de un marco capitalista, la política de financiación del déficit finalmente conduciría a una explosión de la inflación.

En todas partes, los viejos y desacreditados métodos keynesianos han conducido a enormes déficits en el gasto público. Los capitalistas y sus gobiernos saben que la continuación de tales métodos les conduciría a dos cosas: inflación descontrolada y explosión de la lucha de clases. Ese es el motivo por el cual en todas partes están obsesionados con la idea de recortar el gasto público. Desde un punto de vista capitalista, no tienen otra alternativa. En el momento actual, los economistas tienen puesta la ilusión en que, manteniendo una baja tasa de crecimiento y controlando la inflación, puedan evitar el ciclo económico capitalista normal de booms y recesiones, pero eso es un sueño. Actualmente, en la mayoría de los países capitalistas avanzados la inflación es relativamente baja (los precios continúan aumentando, pero a un ritmo más lento), debido principalmente a la depresión de la demanda por los ataques contra los salarios. Algunos precios han llegado a caer (aunque es la excepción): el del acero está bajando a un ritmo del 2% anual y el de la telefonía móvil, un asombroso 20% anual, en parte debido al abaratamiento de las mercancías causado por el avance de la técnica y la productividad.

En cualquier caso, la principal razón de la baja inflación es la ausencia de demanda y la aparición de sobrecapacidad en toda una serie de sectores. Con recortes en los niveles de vida, desempleo y estancamiento de la demanda, los capitalistas no pueden incrementar los precios de sus mercancías como normalmente ocurriría durante un boom. Esto es sólo otro reflejo de cómo el actual boom económico se está consiguiendo a expensas de la clase obrera, mediante un incremento de la presión sobre los nervios y músculos del trabajador, exprimiendo hasta la última gota de plusvalía, para así incrementar la productividad y los márgenes de beneficios. La causa se convierte en efecto y viceversa. Debido a que no pueden aumentar los precios para incrementar dichos márgenes de beneficios, los empresarios están obligados, para reducir los costes de producción, a poner una mayor presión sobre los trabajadores. En palabras de la empresa inversora J.P. Morgan: "Hay una explosión de productividad y beneficios continuos" (The Economist, 18/1/97).

Lejos de haber eliminado el ciclo económico, todos estos acontecimientos le darán un carácter más grave y convulsivo. Recortando el gasto público y limitando el crecimiento de los salarios, al mismo tiempo recortan el mercado doméstico y crean nuevas contradicciones. Cada clase capitalista nacional busca una salida a sus problemas internos a través de las exportaciones. Pero esto no puede proporcionar una solución real, ya que no hay mercados para que todos puedan exportar. ¡Alguien debe importar! La lucha por la conquista incluso del trozo más minúsculo de mercado mundial ha adoptado un carácter obsesivo y febril. Las grandes potencias económicas están peleando por hacerse con mercados en el Sudeste Asiático. Pero no hay suficiente para todos. Además, el boom de los países del Sudeste Asiático ha dejado paso a una profunda crisis. Los "tigres asiáticos", comenzando por Corea del Sur, Tailandia o Indonesia, van de cabeza a una nueva recesión, seguidos por Japón. El crash de la Bolsa ha sido el reflejo de la crisis de sobreproducción que atenaza esta zona del planeta y sus repercusiones se dejarán sentir decisivamente en Europa y EE.UU.

A pesar de todas las habladurías sobre el libre comercio y la liberalización, hay una lucha feroz por los mercados entre las principales naciones capitalistas. Hay una clara tendencia a dividir el mundo en tres grandes bloques comerciales, dominados respectivamente por EEUU, Alemania y Japón. Cada uno trata celosamente de proteger sus propios mercados y esferas de influencia, mientras pide más facilidades para acceder a los de sus rivales.







Lejos de ser un paso en dirección al libre comercio, la UE es, por un lado, un bloque comercial regional dirigido contra EEUU y Japón y, por el otro, una alianza de potencias imperialistas dedicadas a la explotación colectiva del Tercer Mundo.

Este modo neocolonialista de explotación no es menos sangrante que el saqueo abierto de las colonias realizado en el pasado basándose en regímenes de dictadura militar. En general, las mismas viejas colonias en África, Asia y el Caribe están siendo expoliadas por las mismas viejas sanguijuelas. La única diferencia es que este robo es efectuado "legalmente" a través del mecanismo del comercio mundial, por el cual los países capitalistas avanzados ejercen una dominación sobre las ex colonias ahorrándose el coste de la dominación directa, mientras continúan extrayendo enormes beneficios a través del intercambio desigual.

Pero a pesar de su relativo declive, Europa representa un formidable bloque comercial. Su mercado interno, valorado aproximadamente en 8,4 billones de dólares, es actualmente un 20% mayor que el de EEUU. Una de las principales metas de los capitalistas europeos es precisamente aunar fuerzas para tratar de proteger su mercado contra la competencia de los productos norteamericanos y japoneses. Lo que engendra la cólera de los capitalistas norteamericanos, que hace tiempo denominaban a la UE como "la fortaleza europea". Dada la escasez de demanda en Europa (Business Week recientemente escribió sobre una "recuperación europea a menudo indistinguible de una recesión"), las exportaciones a EEUU se han convertido en un salvavidas esencial. Debido al creciente valor del dólar y la caída del marco alemán, esto representa una seria amenaza a los intereses económicos norteamericanos. Por otro lado, una futura recesión en EEUU golpeará a Europa con dureza e incluso podría suponer una crisis profunda. Las ya altas tasas de desempleo se elevarán, agudizándose todas las contradicciones.




Vamos a centrar el análisis en una serie de países asiáticos: Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán, y que han demostrado un avance económico de gran intensidad. Estos países, denominados como Nuevos Países Industriales de Asia (NPIA), partían hace tres décadas de una situación de subdesarrollo generalizado. Cada uno de ellos intentó reorganizar su actividad económica tras una serie de vicisitudes históricas que no les favorecieron en absoluto. Por un lado, Corea del Sur y Taiwán fueron colonias de los japoneses durante gran parte de la primera mitad del siglo XX y, por otro lado, Singapur y Hong Kong fueron colonias de Gran Bretaña, esta ultima a partir de 1997 pasa a pertenecer a la República Popular China. Sin embargo, todos han alcanzado un nivel de crecimiento económico que ha sido elevado y sostenido si lo comparamos con el crecimiento de los países de la OCDE.



Por un lado tenemos a Singapur, que se organiza como una ciudad-estado con escasa extensión geográfica y densamente poblada al igual que Hong Kong, que actualmente es una ciudad mas de China, pero con un estatuto político y económicos diferentes al resto de provincias chinas. Corea del Sur y Taiwán son países de tamaño intermedio, con elevada población y con una densidad también importante, y han encontrado el apoyo militar y económico de los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial por su posición estratégica frente a la China comunista.

También hay que señalar que tanto Hong Kong como Singapur son los centros comerciales más importantes de Asia por ser puertos francos, es decir, zonas donde se puede importar todo tipo de productos libres de impuestos.




La estructura productiva de Hong Kong y Singapur está dominada por el sector servicios, aunque su sector industrial también es importante. En Corea del Sur y Taiwán existe un mayor peso de su sector industrial, que ha experimentado un crecimiento muy importante en los últimos años, aunque también se puede apreciar la importancia del sector agrícola, a diferencia de Hong Kong y Singapur, que no disponen de los mismos suelos cultivables. En el caso del sector industrial de todos ellos, las empresas transnacionales se han instalado en ellos buscando menores costes de producción.

La importancia de la producción de manufacturas sobre el PIB total sobre las exportaciones totales, así como el fuerte crecimiento de las exportaciones en los últimos veinticinco años, son un rasgo común en los cuatro países asiáticos. A esta situación tan favorable del sector industrial han contribuido en gran medida las estrategias seguidas por las autoridades económicas, que han sido muy eficaces.

Por una parte, supieron utilizar en su propio beneficio el emplazamiento en sus territorios de las empresas multinacionales ofreciéndolas mano de obra a bajo precio, buenas condiciones de infraestructura, estímulos financieros y áreas de libre comercio. A cambio las transnacionales invirtieron capital y proporcionaron tecnología a través de licencias.

Por otro lado, a partir de los años sesenta los gobiernos han seguido, al igual q Japón, estrategias de industrialización orientadas hacia la exportación, con la que se buscaba superar el estrecho marco de la demanda interna y sanear la balanza de pagos. Para lograr estos objetivos se adoptaron medidas de estabilización que incluyeron políticas monetarias y fiscales muy austeras. Aunque estas medidas suelen ser muy impopulares, la situación estuvo “bajo control” por la existencia de regímenes políticos autoritarios, que se mantuvieron en gran parte gracias a ayuda exterior, Además cuenta entre sus principios éticos el sacrificio del interés individual por el del grupo. Esta característica afecta en general a toda la sociedad asiática y deriva en gran parte de su religión: el confucionismo.






Existe un importante crecimiento del sector industrial en los años ochenta de los cuatro NPIA, pero el que ha experimentado un mayor crecimiento en su sector manufacturero ha sido Corea del Sur. Se ha producido un desarrollo del sector industrial hacia una producción que requiere unos mayores conocimientos en tecnologías. Concretamente, Singapur está especializado sobre todo en la producción de bienes de equipo para las industrias extranjeras, y Hong Kong es un gran productor de bienes electrónicos. Corea del Sur y Taiwán son fabricantes de equipo de todo género (industria pesada, construcción naval, electrónica, material de transporte).

Una diferencia significativa entre Corea del Sur y Taiwán que hay que señalar es la distinta organización de su estructura industrial. En Corea del Sur la producción industrial se concentra en grandes conglomerados industriales denominados chaebol, similares a los keiretsu japoneses, mientras que la de Taiwán está dominada por pequeñas y medianas empresas.

Este progreso del sector industrial, unido al apoyo institucional a la exportación, ha logrado que estos países tengan un elevado grado de apertura externa, y por consiguiente un crecimiento superior al de los países de la OCDE y también al de otras zonas como América Latina y Caribe.

Por otra parte, al mismo tiempo se ha producido un cambio en la composición de dichas exportaciones. En 1965 los productos que más se exportaban eran bienes de consumo básico, y a partir de los años 70 comienzan a exportarse en mayor proporción productos más sofisticados. Una de las consecuencias del importante avance de las exportaciones han sido los superávits por cuenta corriente que empezaron que empezaron a obtener estos países a lo largo de la década de los 80, lo que contribuyó al fortalecimiento de sus economías y la reducción de su deuda externa. Esta favorable evolución se ha visto truncada en los 90 principalmente en Corea del Sur.

Una segunda consecuencia, es la fuerte competencia que estos países están haciendo con sus productos manufacturados a los países desarrollados, como Gran Bretaña, Alemania, Japón, y sobre todo Estados Unidos, la cual en la actualidad tiene una posición de intercambios con los NPIA deficitaria.




Otro elemento importante en el proceso de desarrollo económico de estos países es la importante ayuda oficial procedente de las economías occidentales, en especial de EEUU. La gran importancia que la región del este de Asia ha tenido para EEUU desde 1945 se explica porque es en esta zona donde se ha polarizado el centro de la lucha mundial entre capitalismo y socialismo. Ante esta expansión comunista en Asia EEUU desplegó en el área una ayuda militar y económica muy importante para los países no comunistas. Otra causa es el intento de EEUU de proyectar hacia el exterior su economía, por la cual Taiwán y Corea del Sur salieron muy beneficiados. Singapur también comenzó a recibir importante ayudas desde 1961 procedentes del Reino Unido , debido fundamentalmente a los lazos históricos y coloniales. Posteriormente recibía ayudas de EEUU y de Japón, que vieron en Singapur un lugar estratégico en las rutas de transporte de crudo, y además, un lugar con inmejorables ventajas fiscales. A diferencia de los otros NPIA, éste ha disfrutado de un mejor clima político, pues no cuenta con la amenaza militar de países comunistas. En el caso de Hong Kong han sido los capitales y la inmigración masiva de mano de obra que huyó de la República Popular China los que han asumido las funciones desempeñadas por la ayuda extranjera y la agricultura en Corea del Sur y Taiwán.

Actualmente Japón está adquiriendo mayor importancia a consecuencia de su expansión económica y el debilitamiento de EEUU, que desde los años 70, comienza a tener graves problemas económicos, y por tanto le exige a Japón que contribuya a sufragar una proporción de los costes de “vigilancia” en la región. Este “relevo”, aún parcial, supuso un incremento de su ayuda exterior en la zona, sobre todo a países estratégicos como Corea del Sur y Taiwán, que son los que siguen modelos de crecimiento económico más parecidos al japonés.




En los últimos años se viene observando una separación de los modelos de crecimiento de los NPIA. Por un lado, Hong Kong y Singapur van evolucionando hacia centros financieros y comerciales de primer orden mundial. Corea del Sur y Taiwán, por su parte, basan su crecimiento en una industria exportadora fuerte, a la que los servicios le prestan un importante apoyo.




Desde finales de la segunda guerra mundial las corrientes comerciales han aumentado considerablemente. Hoy en día, alrededor de la tercera parte de la producción mundial se comercializa internacionalmente. Los adelantos tecnológicos en materia de transportes y comunicaciones, y los acuerdos internacionales que favorecieron la aplicación de políticas comerciales más liberales son algunos de los motivos tras esta tendencia. El aumento de los flujos de productos ha ido acompañado del rápido crecimiento de los movimientos de capitales y de las transferencias de tecnologías. Por su parte, el movimiento de la mano de obra no ha seguido la misma evolución, debido al aumento de los obstáculos a la libre circulación.

Si bien ha aumentado, el comercio entre países en desarrollo sigue siendo reducido y representa sólo una pequeña parte del comercio mundial total.

Durante los últimos 40 años, el comercio mundial en bienes y servicios ha crecido sistemáticamente de una manera más rápida que la producción mundial. Los países en desarrollo representan menos del 30% de las exportaciones mundiales. Las manufacturas representan más del 60% de las exportaciones de los países en desarrollo, en comparación con el 40% hace diez años.

Asia y América Latina han experimentado tasas de crecimiento anual de la exportación de un 7% y 5%, respectivamente, durante los últimos 25 años. Pero África ha sufrido una media anual de disminución del 1%, y su representación en el comercio mundial aproximadamente al 2%, en comparación con el 6% en los primeros años del decenio de 1980. América Latina ha mantenido un porcentaje de un 5%, durante este período, y la parte de Asia ha aumentado de modo notable, de un 16% al 27%.

El comercio mundial creció 12 veces en la posguerra y es de miles de millones de dólares en este década. Con el 10% de la población del planeta, los países mas pobres representan apenas el 0.3 por ciento del comercio mundial, la mitad de hace 20 años.

Aunque en el decenio de los setenta y desde 1990 el comercio creció a un ritmo mayor en los países en desarrollo (en cuanto a volumen) que en los países desarrollados, éstos continúan realizando la mayor parte de los intercambios internacionales. Las empresas transnacionales han desempeñado un papel particularmente activo en el comercio y su importancia ha ido en aumento. Se estima que en 1998 el 40 por ciento de los intercambios mundiales era llevado a cabo por transnacionales.

En este contexto de crecimiento acelerado del comercio, la agricultura ha quedado rezagada. A pesar del aumento sostenido del comercio de productos agrícolas, la participación de estos productos en el mercado mundial se ha reducido progresivamente. Esta tendencia puede explicarse en parte por la creciente proporción de productos de origen agrícola que se exporta como alimentos elaborados o bienes manufacturados. El hecho de que los Acuerdos de la Ronda Uruguay prevean menores reducciones arancelarias para la agricultura que para otros sectores puede acentuar esta tendencia.

Los países en desarrollo producen una parte importante de los productos agrícolas más comercializados. Para muchos de ellos, estos productos representan la fuente principal de divisas.


Categoría: Comercio | Negocios

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