• En el presente artículo plantea el tema del Comercio Justo, partiendo de su relevancia en el mercado internacional, y la influencia del mismo para el debilitamiento o aumento de las relaciones comerciales a nivel mundial. Se pretende abordar el tema desde una perspectiva que considera los distintos elementos que incluye el mismo, así como las diferentes formas de certificación existentes, abarcando la Teoría del Comercio Justo, más allá de un punto de vista económico productivo, sino como movimiento social, incluyendo sus diferentes postulados y la base de su pensamiento.


Desarrollo de un Comercio Justo: definición y postulados


La globalización y un intercambio comercial no igualitario, hicieron del mercado internacional un medio para la disparidad en los ingresos de los países (Desarrollados- en Vías de Desarrollo), el deterioro del medio ambiente e inadecuadas prácticas de producción. Es a partir de esto punto en donde se hace necesario restaurar el propósito principal del comercio consiguiendo el bienestar de todos sus públicos de interés, antes de beneficiar a unos pocos. Es así como durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en 1964 fue nombrado por primera vez el Comercio Justo (o comercio alternativo), uniendo comercio y desarrollo, sin embargo esta iniciativa al igual que en ocasiones posteriores fue denegada.

El Comercio Justo, se da en respuesta a un sistema global de comercio injusto y explotador (Ellwood citado por Minnetth, 2010) evidenciando la necesidad de un mercado que promueva la sustentabilidad y equidad.

De acuerdo con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) (2008, 5) “el Comercio Justo exige de todos sus actores (productores, mediadores y consumidores) un esfuerzo significativo y condiciones para transformar y mejorar –cuantitativa y cualitativamente – toda la cadena productivo/comercial”. De igual modo afirma (2008, 15) “la gran diversidad de denominaciones, que incluye: comercio con justicia, solidario, justo, ético, orgánico, social, ecológico, equitativo” entre otros, que pueden utilizarse para referirse al mismo”.

Según Vásquez y Jara (2009, 42) el Comercio Justo sería “aquel movimiento social, simbolizado en una relación comercial a largo plazo, mediante la cual se pretende una sostenibilidad económica, social y ambiental, que permita mejorar las condiciones de vida de los productores y trabajadores desfavorecidos, ofreciéndoles financiamiento, soporte técnico, un precio justo por sus productos y acceso al mercado internacional”.

La Coordinadora Estatal de Comercio Justo en Madrid (s.f) establece “el Comercio Justo es un sistema comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional prestando especial atención a criterios sociales y medioambientales. Contribuye al Desarrollo Sostenible al ofrecer unas condiciones comerciales favorables y asegurar los derechos de productores-as y trabajadores-as, especialmente en comunidades empobrecidas del Sur”.

Actualmente la Organización Mundial del Comercio Justo (WFTO) establece la definición de Comercio Justo como: “El Comercio Justo es una asociación comercial basada en el diálogo, la transparencia y el respeto que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los productores y trabajadores marginados -especialmente en el Sur. Las organizaciones de Comercio Justo, apoyadas por los consumidores, están activamente comprometidas en apoyar a los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional convencional”.
De acuerdo con la WFTO (2011) se encuentran 10 principios que deben de ser respetados y cumplidos en este marco, creación de oportunidades para productores en desventaja económica; transparencia y rendición de cuentas; desarrollo de capacidades; promoción del Comercio Justo; pago de un precio justo; equidad de Género; condiciones de trabajo; trabajo infantil; el Medio Ambiente; y las relaciones comerciales.

Uno de los principales expositores del Comercio Justo, Joseph Stiglitz (2006) manifiesta “la necesidad de un sistema de comercio no solo enfocado en la reducción de la pobreza y en la igualdad, es además necesario, ofrecer a los países desarrollados los medios por la cuales se puedan beneficiar de su participación en el sistema de comercio mundial”. Es así como el Comercio Justo tiene su base en un intercambio igualitario enfocado desde una perspectiva sostenible.

El Comercio Justo: instituciones y certificación

Esta alternativa al comercio tradicional, ha sido muy bien aceptada en muchos países, por eso se han desarrollado grandes esfuerzos en el tema, principalmente por establecer una certificación para los productos que cumplan todos los principios que engloba el Comercio Justo. Esto ha permitido el establecimiento de fundaciones como la Fairtrade, que mediante el trabajo de 25 organismos pretende garantizar un trato más justo para los productores. Sin embargo el alcance de estas instituciones ha sido reducido. La variedad de criterios que se deben tomar en cuenta (WTO) dificulta sus labores, principalmente debido a las diferentes percepciones o prácticas de los diferentes países.
Por ejemplo bajo el principio de los salarios justos, Fair Trade USA, busca certificar mediante un sello, una serie de productos de forma tal que los y las estadounidense cuando adquiera el producto, puedan estar seguros de que trabajadores y productores fueron justamente recompensados por su labor. Pero ¿qué principios utiliza esta organización para determinar una remuneración justa? si los productos provienen de regiones del planeta, que a pesar de que comparten ciertas características, poseen grandes diferencias sociales, evidentemente los salarios no son los mismos en un país africano que en Costa Rica.

Igualmente si se hace referencia al trabajo infantil, se enfrentan una serie de dificultades para establecer un sello de Comercio Justo, debido a la precaria situación que enfrenta la niñez en muchos países; es complicado alcanzar un comercio realmente justo cuando se hace tan difícil erradicar el trabajo infantil.

Según el Programa Internacional sobre la Eliminación del Trabajo Infantil (IPEC, 2011), de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la problemática se centra en el hecho de que, para erradicar el trabajo infantil, se debe luchar con una serie de elementos como: “factores sociales y económicos, como la pobreza, la falta de empleo y los bajos ingresos de las familias; la falta de acceso a la educación de calidad e inclusiva, la inexistencia de espacios alternativos y de tiempo libre en las comunidades, la existencia de familias desarticuladas. De igual forma, los factores culturales vinculados a una percepción del valor formador del trabajo, y la transmisión generacional de padres a hijos”.

Los ejemplos anteriores, nos indican que la problemática a la hora de certificar el Comercio Justo, radica en la dificultad de unificar o estandarizar los criterios que se deben tomar en cuenta, para valorar el cumplimiento de los diferentes principios que este encierra, de forma tal que sean aplicables a todos los países.

Por otra parte, la inexistencia de un organismo capaz de realizar una certificación estándar, aplicable a los todos los productos bajo el sello de Comercio Justo en el mercado internacional agrava el problema, al tomar como ejemplo el principio de las prácticas favorables con el Medio Ambiente, se reconoce que existen alrededor del mundo una serie de sistemas de certificación, que le permite al consumidor identificar productos en los cuales, para su elaboración, se han utilizado prácticas que no perjudican el ambiente.

Pero estos sistemas muchas veces difieren entre ellos sobre los aspectos que se deben tomar en cuenta para valorar el respeto al medio ambiente, y ninguno de ellos tiene una aceptación estándar en el mundo entero que le permita posicionarse como líder en la certificación del Comercio Justo, al menos en lo que al principio ambiental se refiere.

El Generalitat de Cataluña (2011) resalta por ejemplo, el Distintivo de Garantía de Calidad Ambiental, DGQA (Catalunya), el cual es un sistema de etiquetado ecológico creado por la Generalitat de Cataluña en 1994, que garantiza la calidad ambiental de determinados productos y servicios. La Ecoetiqueta Europea o Flor Europea (Unión Europea), es un sistema para identificar los productos y servicios más respetuosos con el Medio Ambiente y es válida en todos los estados miembros de la Unión Europea, Noruega, Liechtenstein e Islandia. O bien el Ángel Blau (Alemania) o Ángel Azul (Der Blaue Engel), primera etiqueta ecológica para productos y servicios que en el mundo, establecida en 1978, otorgada por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania. Además actualmente, unos 11.500 productos y servicios disponen de la etiqueta Ángel Azul.

En este artículo, se analizarán y ampliarán estos elementos mencionados, de forma tal que se pueda elaborar un marco de conocimiento que permita entender las dificultades que enfrenta el Comercio Justo actualmente.


Inicios del Comercio Justo


Las necesidades de los Seres Humanos, han hecho del intercambio comercial un factor importante dentro de la interacción de las personas. Sin embargo, al modificarse las necesidades humanas, también cambian los términos en los cuales se comercia por lo que se desarrollan nuevas formas de intercambio que busquen satisfacer las necesidades de todas las partes involucradas.

Con la implementación de nuevas políticas y términos de intercambio comerciales a nivel internacional, se dio la aparición de figuras que contribuyeron a la conceptualización del Comercio Justo, dentro de estas se encuentran: las barreras arancelarias, el dumping y las barreras no arancelarias, las cuales favorecen a ciertos países productores.
Bajo este intercambio comercial desigual en el cual los productores primarios eran los menos favorecidos, el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) emite en 1958 “Las tendencias del comercio internacional” –también llamado Informe Haberler–, en el cual se concluye “que existe una base razonable para considerar que las actuales reglas del comercio internacional no son favorables para los países productores y exportadores de productos básicos” (Gottfried Haberler et al, citado por Millet, 2001), haciendo referencia principalmente a los productores de los Países en Desarrollo (PED), asimismo, se señala como las necesidades de los fabricantes de productos básicos son distintas a las necesidades de los productos de manufactura, ubicados en países industrializados.
Se admite así, la necesidad de un modelo de comercio que favorezca a los PED, creando tres comités que tratarían nuevas negociaciones arancelarias, las políticas agrícolas de los gobiernos miembros; y los problemas comerciales de los países en desarrollo.
Posteriormente, en 1964 se crea en Bélgica la primera organización de Comercio Justo (Oxfam), para 1988 se crea el primer sello de Comercio Justo llamado “Max Havelaar”, siendo 1997 el año de nacimiento de Fairtrade Label Organization (FLO), la cual para el 2002 establece FLO Sello Único.
El avance en la institucionalidad del Comercio Justo, muestra como se ha incrementado el nivel de partes involucradas dentro de su actividad, lo cual se transforma en un mayor impacto en las relaciones comerciales internacionales.
Dimensiones del Comercio Justo
  • El 2007 a nivel mundial, los consumidores gastaron £1.6 millones en productos certificados Fairtrade, representando un aumento del 47% respecto al año anterior; beneficiando directamente a más de siete millones de personas –agricultores, productores y sus familias– en más de 58 PED. (Fairtrade Foundation, 2011)
  • El total de ventas en millones de toneladas generado por el Sello de Comercio Justo, entre 1997 y el 2003 creció de 25,972 a 83,480, representando un aumento del 42.3% en el 2003 con respecto al 2002. (Ecología y Desarrollo, s.f.)
  • Más de 1,2 millones de productores, pertenecientes a 1093 grupos de 83 países venden sus cosechas y productos a través del canal Fairtrade. (Schloepker, 2011)
  • En Europa durante el 2004, el valor neto de las ventas de organizaciones importadoras de Comercio Justo ascendió a 596.818 Euros. (Puente, 2006)
  • Para el mismo año, el consumo promedio per cápita en productos etiquetados del Comercio Justo fue de 1,5. Suiza se caracterizó por ser el mayor consumidor con un promedio de 18,47 de productos por persona.2 (Puente, 2006)
  • Las ventas en Estados Unidos y Canadá dentro de la industria de Comercio Justo3 representaron en millones de dólares estadounidenses, en el 2002 $196.30, para el 2004 $471.95, y en el 2006 $954.18, representando un aumento porcentual del 102% entre el período 2004-2006. (Fair Trade Federation, 2008)
  • De acuerdo con Fair Trade Federation (2004) las ventas de productos del Comercio Justo crecen cerca de 40% cada año en América del Norte y el Pacífico. (Maria L. Loureiro y Justus Lotade, citados por Ceccon R, 2008 )
  • En los últimos cinco años, la venta de productos del Comercio Justo en Europa ha incrementado 154%, representando un crecimiento promedio anual del 20%. (Jean-Marie Krier, citado por Ceccon R, 2008)
  • En la actualidad, el Comercio Justo es un mercado alternativo pequeño pero significativo, representando el 0.01% del comercio mundial. (Jean-Marie Krier, citado por Ceccon R, 2008)4

Tanto en Europa, como en América del Norte, se ha dado un incremento del consumo de productos bajo el sello de Comercio Justo, así mismo, en los PED (o países del Sur) el aumento de la producción de bienes bajo sus especificaciones representa, una actividad considerable, esto debido a los beneficios procedentes de estas prácticas, principalmente, en lo que respecta a la alza y estabilidad de los precios.
Por ejemplo en lo que respecta al café, té, azúcar, cacao, fruta fresca, bananas, frutos secos, frutos desecados, arroz, soja, legumbres, miel, vino, zumos de frutas, quinua, especias, flores, algodón y balones de fútbol, el Sello FAIRTRADE mantiene lineamientos definidos sobre su cultivo, venta y comercio, además de especificar como el precio de Comercio Justo está compuesto de un Precio Mínimo y una Prima de Inversión Social (Fairtrade España, 2011); siendo un caso concreto, el valor de una tableta de chocolate, en donde el productor de Comercio Justo recibe el 33% sobre el precio final, mientras que en el comercio convencional es del 6%. (Coordinadora Estatal de Comercio Justo, 2010)
Asimismo, la aparición de nuevos públicos de interés o stakeholders, repercute en el sistema de comercio internacional, influyendo en las políticas nacionales y estándares internacionales, mediante la exigencia de transparencia, la negociación de acuerdos comerciales, el establecimiento de precios y la generación de información y promoción del Comercio Justo, siendo muestra de ello organizaciones como Kuapa Kokoo, Ghana; Coocafé, Costa Rica; Cooperativa ISMAM (Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla), México; y KNCU Fairtrade coffee, Tanzania.(Nelson & Pound, 2009)
Relacionado con la incidencia del Comercio Justo en el comercio mundial, se expone la necesidad de una mayor diversificación de los bienes que se comercian dentro de estos lineamientos5, con el fin de no crear dependencia dentro de las economías nacionales, y tener un mayor acceso a los mercados internacionales.
Sin embargo, a pesar de estas limitaciones se han realizado avances en cuanto a su alcance, ya que por ejemplo solo en Europa en el 2004 se encontraban 200 organizaciones importadoras y 2854 puntos de venta de Comercio Justo (Puente, 2006), y dentro de los miembros de International Fair Trade Asociation (IFAT) en el 2006 se encontraban 327 miembros (Fair Trade Federation, 2008), mostrando el avance realizado en cuanto a la promoción e influencia del Comercio Justo como forma alternativa de intercambio.
Asociaciones, productores y consumidores: su papel dentro del comercio justo

El Comercio Justo es un tema que ha comenzado a tomar fuerza en el comercio internacional, debido a que este se va convirtiendo, no solo en una herramienta de posicionamiento y de competitividad para las empresas y los productores, sino también porque el mercado y los consumidores han comenzado a exigir un producto de calidad, con otras características. El Sistema Comercial Internacional, ha incluido en la discusión temas como la desigualdad, los productores, el desarrollo, la justicia y otros temas que anteriormente le eran invisibles. El Comercio Justo se desarrolla en base a diferentes actores, los cuales se pueden organizar en asociaciones, empresas y consumidores.

1. Asociaciones de Comercio Alternativo (ATOs):1.1 ATOs del NorteEstas son las cuatro organizaciones sombrilla del Comercio Justo, cada una se desempeña en diferentes temas del comercio justo como se verá a continuación.
A. International Federation for Alternative Trade (Federación Internacional de Comercio Alternativo o IFAT)Es una red mundial de organizaciones de Comercio Justo fundada en 1980.Su propósito es dar oportunidad a los productores y comunidades de mejorar sus medios de vida. IFAT “defenderá el comercio justo asegurando que las voces de los productores sean escuchadas” (IFAT, citado por Vásquez L & Jara S, 2009, pp. 59), y hacer cumplir por medio de su trabajo las características esenciales del Comercio Justo, como: la transparencia, la ética, las condiciones de trabajo justas, la preocupación por el medio ambiente, el respeto a la identidad cultural de los productores, su educación y la promoción y defensa del comercio justo en las relaciones comerciales internacionales.
B. European Fair Trade Association (Asociación Europea del Comercio Justo /EFTA)Es la unión de los importadores del Norte8, su propósito es hacer más efectivo y eficaz el comercio justo, armonizando y coordinando sus actividades, especialmente en el área de intercambio de informaciones sobre los socios comerciales, los productos y asuntos de mercadeo. Busca apoyar a sus organizaciones miembros en su labor y animarlos a cooperar y coordinarse entre sí. Además facilita el intercambio de información y la creación de redes, del mismo modo, apoya la creación de condiciones para la división del trabajo e identifica y desarrolla proyectos conjuntos; por ultimo mantiene una base de datos de proveedores de Comercio Justo nombrada como Fair data (Coordinadora Estatal de Comercio Justo, 2009, pp. 8). Sus miembros deben también formar parte de la IFAT.
C. Network of the European World Shops (Red Europea de Tiendas de Comercio Justo NEWS!)Su propósito es facilitar la cooperación y la unión entre sus miembros. (NEWS!, 2011). Y sus funciones son unir los intereses de las tiendas del mundo y sus organizaciones; iniciar, dirigir y promover campañas informativas, además de coordinar actividades para fomentar el Comercio Justo y el trabajo de las tiendas, y cooperar con otras organizaciones (Coordinadora Estatal de Comercio Justo, 2009).
D. Fairtrade Labelling Organizations (FLO u Organización de Etiquetado de Comercio Justo)A partir de FLO, se formaron 2 organizaciones:
  • FLO Internacional: desarrolla y revisa los estándares del Comercio Justo, da soporte a los productores en el proceso e identifica posibles mercados. Además autoriza el uso del Sello Internacional de Certificación Fairtrade en productos al consumidor y promociona el Comercio Justo en sus respectivos países.
  • FLO-CERT: se creó después, es el responsable de la inspección y certificación de las organizaciones de productores y de los comerciantes conforme a los criterios de Comercio Justo. Asegura los productos con el sello de Comercio Justo cumplan con los estándares y contribuyan al desarrollo de los productores en desventaja (Comercio Justo Ecuador, Citado por Vásquez L & Jara S, 2009 pp. 60).

1.2. Fair Trade Advocacy Office (Oficina de Defensa del Comercio/FINE)Está formada por FLO, IFAT, NEWS! y EFTA.
Busca crear una definición común del Comercio Justo, además de establecer los criterios necesarios para el entendimiento y buen funcionamiento, promover un sistema de supervisión común y coopera en campañas y actuaciones de presión política. Lo anterior supervisando las políticas europeas e internacionales de comercio y desarrollo, asegurando un constante diálogo entre el movimiento de Comercio Justo y los encargados de adoptar decisiones políticas. Dando prioridad a la elaboración de un marco político favorable para el mismo, señalando las formas en que las instituciones de la Unión Europea pueden apoyar al Comercio Justo; y desarrollando fuertes campañas informativas de promoción del mismo.
Para lograr una verdadera sostenibilidad del sistema, las ATOs deben asegurar: la credibilidad del consumidor en su organización y la autenticidad al cumplir en la práctica, lo que promete en sus mensajes, es decir, ser coherente con los criterios de Comercio Justo10.
2. Productores:Generalmente se les conoce como productores del Sur, debido al comercio alternativo, tienen la posibilidad de coordinarse democráticamente, para lograr una buena elección, operación, y representación de sí mismos en el comercio internacional. Para ser considerados como tales, pueden ser miembros de una gran variedad de organizaciones (incluidas cooperativas de artesanos, de campesinos, grupos de mujeres, asociación de carácter social y muchas otras) las cuales deben velar por una vida digna para sus socios, rescatando generalmente tanto la cultura, como la naturaleza y el ambiente social de estos y sus productos.
Al unirse a estas organizaciones de Comercio Justo, los productores logran otorgar una distribución equitativa de los beneficios generados por este comercio, y el control por parte de sus miembros en la toma de decisiones. Además por este medio, los productores logran dignificar sus esfuerzos, y generar un reconocimiento de sí mismos. Del mismo modo, al insertarse en este movimiento reciben, directa o indirectamente, asistencia técnica, recursos, asesoría empresarial y acceso al mercado internacional, desarrollo de sus comunidades, protección de sus familias, y otros beneficios que de no ser parte, no tendrían acceso.
Pero, sin importar la razón por la cual algún productor se una al movimiento del Comercio Justo, este debe poseer ciertas características que le permitan calificar como tal, las cuales son: localización geográfica de difícil accesibilidad a los mercados; reducido tamaño de su parcela y/o volumen de producción; escaso conocimiento técnico minimizando la comunicación eficiente con el mercado, aunado a un reducido acceso a información de mercado y tendencias de consumo; dificultades para acceder a capital de trabajo y conexión con el sistema financiero formal, e insuficiente conocimiento sobre los requerimientos para exportar. (Gastón Vizcarra, 2002, pp. 10)
3. ConsumidoresActualmente se les conoce como “consumidores responsables”, los mismos se deben considerar como una de las partes más importantes del movimiento, ya que son quienes hacen efectivo su poder de su consumo, ayudando a los productores. La decisión de comprar este tipo de productos, les da la capacidad de mejorar las condiciones de vida de los productores discriminados del Sur, sus familias y comunidades; y del mismo modo eliminar las injusticias y discriminaciones existentes en el mercado.
Al consumir productos comerciados por medio del Comercio Justo, no solo han decidido consumir productos elaborados dignamente por trabajadores marginados, sino que además han considerado las condiciones sociales, ecológicas, económicas y más, que influyen y se benefician por medio del Comercio Justo, a diferencia del comercio convencional. Además, el consumidor esta consiente que al ayudar a mejorar los ingresos de estos productores, esta acción se traduce en el pago de un precio más elevado de lo que se encuentra en el mercado convencional, aunado a la confianza depositada en las ATOs intermediarias, estos consumidores realizan estas acciones para ayudar a establecer relaciones comerciales equitativas y reducir las situaciones de explotación producto del comercio convencional.
Comercio justo: divergencias y críticas dentro del comercio mundial.Ya se ha tratado, en los apartados anteriores de este artículo, el papel del Comercio Justo en los intercambios comerciales internacionales y las competencias y responsabilidades de los diferentes actores que participan en este; no obstante, no todo es positivo cuando se habla de Comercio Justo, al lado de los defensores de este sistema de comercio se encuentran quienes lo critican por su gran cantidad de debilidades, principalmente, al momento de realizar la certificación de los distintos productos que llevan su sello.
Quizás, la principal divergencia que se encuentra en los postulados del Comercio Justo es precisamente pretender que éste sea justo. En principio, “para que un intercambio sea realmente justo, las condiciones de protección social y de remuneración de los individuos que producen deberían ser idénticas a las de las personas que consumen (Clémentin y Cheynet, 2009). El sistema capitalista imperante en la escena internacional ha hecho, muchas veces, que la distancia entre los países desarrollados y los países en desarrollo se haga más grande, ya que, estos últimos deben enfrentar una serie de dificultades para integrarse al mercado. Sin embargo, el Comercio Justo busca precisamente “humanizar el comercio internacional para corregir su tendencia desigualitaria y precarista (Les renseignements généreux, 2008).
Pero, ¿es realmente compatible el capitalismo con la equidad y la justicia? Tal cual lo expresan los autores de Renseignements Généreux, solamente si esto se acompaña de reformas adecuadas y si un proceso de contagio tiene lugar al mismo tiempo, pues únicamente si los consumidores responsables boicotean los productos no justos, las industrias comerciales e industriales se verían forzadas a unirse a esta alternativa. La negativa a ser partidarios de esta “justicia comercial” nace en el hecho de que no se puede establecer una correspondencia entre la apertura comercial de muchos países y la disminución de la desigualdad tanto a la interno como con respecto a otros países. El mismo Banco Mundial(s.f) ha realizado infórmenes donde dice que “no es posible establecer una relación simple entre los cambios en la apertura comercial y los cambios en la desigualdad”.
Entonces, si la relaciones comerciales actuales no han logrado que el mundo de cierta manera tienda a igualarse, el Comercio Justo, por el sólo hecho de propiciar ciertas condiciones, no se salva de enfrentar las mismas dificultades para que el intercambio sea equitativo. Podría argumentarse que son esencialemente las condiciones que propicia esta modalidad de comercio, las que nos llevarían hasta un punto donde el intercambio pueda calificarse de justo, no obstante, aun bajo una estricta aplicabilidad de las mismas, el intercambio sigue siendo desigual, debido principalmente a las siguientes razones : el valor agregado de los productos sigue perteneciéndole a los países del norte, puesto que, es ahí donde se concentran las insdutrias de transformación de las materias primas, las multinacionales continúan obteniendo la mayor cantidad de beneficios y comparado al precio final, lo que reciben los pequeños productores es algunas veces ridículo, sin oportunidad de que esta situación cambie, pues no cuentan con las capacidades técnicas y económicas para establecer sus propias industrias de transformación de materias primas.
Igualmente, la lógica de exportación permanece, pues los países del sur deben producir para los países del norte, puesto que rara vez producen para el autoconsumo. Permanece el interés de controlar los recursos de los países del sur y por lo tanto un estado de dominación. Finalmente porque las principales causas del empobrecimiento de los países del sur permanecen intactas: las finanzas internacionales, la ideología de desarrollo, las políticas nacionales, las políticas internacionales de los países industrializados, entre muchos otros. (Les renseignements généreux, 2008).
Ahora bien, suponiendo que los países estan decididos a realizar intercambios comerciales justos, ¿quién dictamina en que momento los países producen y compran de manera equitativa?, sí como se ha venido mencionado, existen enormes diferencias económicas, políticas y culturales a lo interno de cada nación. Precisamente, ésta es una de las princiapales críticas que se le hacen a este modelo, dado que las empresas certificadoras son muy subjetivas al momento de valorar la aplicación de los diferentes principios que éste engloba y aunado a esto existe una limitada capacidad de estas empresas para realizar su trabajo, lo que les impide tener la aprobación de todos los países.
Es posible que el esfuerzo más sobresaliente en este tema sea la creación de la FLO International, sin embargo, no son pocas las críticas que se le pueden hacer a la que podría ser la empresa certificadora más desarrollada del mundo: primeramente porque ésta solo tiene en cuenta una cantidad limitada de productos y regiones del planeta de donde éstos provienen. Es prácticamente infructuoso para un país del sur poseer una cantidad de productos que se intercambian de manera justa, mientras que el resto de ellos soportan las condiciones normales del comercio.
Segundo, “una vez que una asociación de productores, hombres y mujeres o una plantación ha recibido la certificación, no se garantiza que toda su producción se pueda vender y comercializar como Comercio Justo (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Por otra parte, si bien los criterios de esta organización se elaboran conforme al Código de buenas prácticas para el establecimiento de criterios, definidas por la Alianza Internacional para la Acreditación y la Certificación Social y Ambiental (ISEAL), la interpretación de estos y la aplicación en los diferentes países puede ser muy subjetiva. ¿Cómo se puede saber si un trabajador recibe el pago justo por lo que produce? Dadas las diferentes condiciones laborales de cada país, de igual forma ¿quién valora si las condiciones de trabajo son aptas para que la producción de un determinado bien pueda considerarse justa?, estas interrogantes y muchas otras hacen que la certificación del Comercio Justo con la que se cuenta en nuestros días, sea muy poco aceptada y muy criticada.
Aunadas a esta incapacidad para que una sola empresa pueda valorar la aplicación de los diferentes principios del Comercio Justo de forma objetiva, las diferencias entre los países hace que el trabajo de cualquier organización se vea limitado. Aunque las intenciones de los promotores de éste son buenas, puesto que buscan mayor equidad entre las diferentes partes del proceso comercial y más allá de esto mejoras en el desarrollo social, político y económico de los pueblos; las condiciones de muchos países sumidos en la pobreza, con debilidades políticas, instituciones débiles o inexistentes, bajos niveles de desarrollo, entre muchos otros aspectos que intervienen a la hora de propiciar un ambiente favorable al comercio equitativo, no permiten que éste se desarrolle correctamente.
Brasil es un claro ejemplo de estos factores que limitan el trabajo de las empresas certificadoras; para el 2009 este país contaba con un 34% de variación entre las remuneraciones de ambos géneros, además las mujeres sufrían otros tipos de discriminación, como una menor promoción de su carrera profesional o la carencia de políticas que concilien la vida laboral y familiar de hombres y mujeres (Diario Negocios, 2009). Hay mucho camino por recorrer para que en este país posea las condiciones necesarias para el desarrollo del Comercio Justo.
Clémentin y Cheynet (2009) resaltan algunas otras críticas que se le hacen a este modelo y que presentamos a continuación, dada la importancia de las mismas para este apartado: Ellos aseguran que el Comercio Justo favorece la competencia desleal, ya que, la gran disparidad de las condiciones y capacidades de cada país, hace que fácilmente un productor de un determinado país, desplace a otro que no cuenta con un entorno favorable que lo respalde. De igual manera se dice que éste no tiene realmente en cuenta los costes ecológicos ni el empobrecimiento de la biodiversidad, existe un discurso ambiental que en la mayoría de los casos no se respeta.
La distribución a gran escala es otro de los aspectos que estos autores critican, colocar en el mercado ciertos productos bajo el sello de Comercio Justo, se ha convertido en un negocio millonario para muchas personas que dejan de lado el aspecto ético del Comercio Justo y que le han hecho creer a las personas que por ejemplo con cinco productos etiquetados como de “comercio justo” se puede acceder a 120.000 productos no etiquetados con la conciencia bien tranquila. Finalmente, para muchas personas que creen que el proceso globalizador es un invasor de lo autóctono, el Comercio Justo no permite combatir este proceso, puesto que a los productos los calificamos de “verdes” o se les pone “etiquetas éticas”, y contra esos valores no se puede luchar, además se argumenta que el Comercio Justo es el mismo sistema que destruye nuestro patrimonio natural y oprime a tanta gente y se sigue promocionando con nuevas estrategias de consumo bajo un disfraz ético y de compromiso con el mundo entero.
Reacción internacional ante el comercio justo: logros y desafíos.Si bien es cierto el Comercio Justo actualmente ha generado dudas sobre sus beneficios y su efectividad especialmente en los países del Sur, no se puede dejar de lado que ha ingresado con mucha fuerza en varias sociedades y ha sido aceptado por muchas personas en sus hábitos de consumo.
Actualmente han sido notables los alcances del Comercio Justo, el principal logro queda reflejado en el crecimiento de la demanda el cual cada vez es mayor principalmente por parte de los mercados europeos. Entre sus principales logros se puede mencionar:
  • Eliminación de intermediarios: el Comercio Justo ha buscado eliminar los intermediarios del comercio, y lograr acuerdos directos que permitan negociar mejores precios entre los países del Sur y del Norte.
  • Mayor conocimiento a nivel global: en los últimos años se ha incrementado la cantidad de personas que conocen sobre el tema de Comercio Justo y que se han preocupado cada vez más por consumir productos elaborados bajo esta práctica.
  • La diversificación de productos: cada vez es más común encontrar una amplia gama de productos en las tiendas relacionadas con este tipo de comercio y así mismo también se ha vuelto más recurrente observar tiendas o supermercados tradicionales que ofrezcan este tipo de bienes.
  • Aumento en el interés de las empresas: actualmente es usual referirse a compañías que poseen entre sus políticas internas la adaptación de prácticas relacionadas con el Comercio Justo, muchas veces esto se debe a la presión ejercida por muchos organismos e inclusive por el consumidor que cada vez es más exigente en la elección de artículos de consumo.
Muchos han sido los esfuerzos realizados a nivel mundial por diferentes organismos con el fin de fomentar este tipo de comercio, entre ellos el sistema FLO el cual ha contribuido sustancialmente a este auge, pero ha aportado nuevas preguntas sobre la autenticidad y la protección de los valores del Comercio Justo (Organización Mundial de Comercio Justo/Europa, 2009). Lo anterior deja claro que este tipo de comercio todavía tiene mucho camino que recorrer para lograr una certificación uniforme a nivel mundial.
Entre los principales desafíos que tendrá que enfrentar el Comercio Justo según la WFTO (2009) será velar por establecer políticas y mecanismos que logren garantizar los avances y la continuación de los alcances en materia de Comercio Justo de manera que estos no sean diluidos en las agendas de los estados y de los Organismos Internacionales a la vez que se realizan esfuerzos para conseguir un mayor involucramiento por parte de estos y “lograr que los valores éticos y de sostenibilidad de este tipo de comercio pasen a formar parte primordial en la política y el comercio de los Estados”. (Coordinadora de Comercio Justo, 2011)
Por otro lado tomando, en cuenta que la niñez es uno de los segmentos de la población que se encuentran más expuestos a los mensajes de propaganda, se tendrá que realizar mayores esfuerzos con el fin de llamar la atención de este grupo de la población y “no limitarse a sensibilizar a consumidores adultos, habituados a un sistema económico que promueve el consumismo”. (Copade , sf)
Por último, ante la falta de una única etiqueta, los actores del Comercio Justo deben realizar esfuerzos, junto con las ONG’s y los estados con la finalidad de demandar un marco legal, que permita hacer una distinción entre Comercio Justo y cualquier otro comercio alternativo.
Ante los logros y desafíos anteriormente mencionados, la reacción del Sistema Internacional ha sido positiva en muchos sectores del planeta. Los avances que han llevando a cabo los organismos relacionados con el Comercio Justo, les han permitido ser reconocidos por instituciones europeas, así como por gobiernos regionales y nacionales en repetidas ocasiones por su contribución a la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenible y la generación de conciencia en el consumidor, es por ello que el Parlamento Europeo ha aprobado en los últimos años una serie de resoluciones relacionadas directamente con este tipo de prácticas, así mismo muchos Ministros y Primer Ministros europeos han hecho público su respaldo a este tipo de comercio (WFTO, 2011). La misma Fundación PROCLADE (2007) expresa que la Unión Europea ha sido una de las organizaciones que más impulso ha dado al Comercio Justo y que tiene entre sus prioridades seguir promoviendo políticas en pro de un comercio más equitativo y es por ello que este grupo de países establecieron el 11 de mayo como el día del Comercio Justo en Europa.
Pero no solo en la Unión Europea se ha valorado los logros alcanzados por dicho comercio, sino que en otras regiones del mundo los diferentes entes públicos y privados, se han comprometido a ofrecer productos relacionados con este y “se ha dado un gran impulso a las autoridades locales con la finalidad de que incluyan criterios de justicia y sostenibilidad en sus concursos públicos debido a que sus representantes consideran que el desarrollo promovido por el Comercio Justo permite a los pequeños y marginados productores de sus países vivir y trabajar dignamente”. (WFTO, 2011). Así mismo diferentes Estados han realizado esfuerzos por ofrecer la información necesaria que permita a la población o grupos de personas conocer más sobre el tema y adquirir un compromiso con la sociedad, la misma WFTO señala que “miles de ciudades, universidades e iglesias han solicitado el estatus de Comercio Justo, comprometiéndose a promoverlo y a contribuir a superar la pobreza y la exclusión”.
Conclusiones
La influencia del Comercio Justo en los flujos de intercambio a nivel mundial no se puede obviar, no solo en materia de cantidad, sino de calidad. El impacto ha sido tanto a nivel local como internacional, en distintas áreas, desde la comercial, hasta la ambiental, pasando por lo social, y las políticas estatales.

Ejemplo de ello han sido una mayor especialización, estabilidad de los precios, e inversión a largo plazo –mejoras en educación y salud–. Asimismo, se aumenta la competitividad, se producen nuevos nichos de mercado, y sirve como una plataforma de innovación comercial.
Sin embargo, el Comercio Justo, todavía se encuentra en una etapa temprana, por lo que el afirmar como este se volverá a corto plazo la regla dentro del sistema de comercio mundial, es difícil de asegurar. Esto no solo debido a las limitaciones inherentes a este –menores ganancias inmediatas, precios más altos para los consumidores, aumento de los requerimientos para la exportación, ente otros– sino también, a la falta de acompañamiento mediante políticas de desarrollo e iniciativas gubernamentales y de los principales organismo internacionales, por ejemplo la OMC.
Existen 4 instituciones sombrilla mundiales (FLO, IFAT, NEW! Y EFTA) y además una asociación mayor que las engloba a todas en el FINE, las cuales actúan en el Comercio Justo como entes reguladores en sus diferentes áreas, pero debajo de ellas, existe una gran cantidad de otros actores a nivel micro que actúan por su propia cuenta, y que dependen de las ganancias que este produce para su bienestar y desarrollo. Por lo que, a pesar de que en estas asociaciones se pretende trabajar por un interés común, es difícil de creer que todos los involucrados en el Comercio Justo, dejaran sus intereses personales de lado, para crear un interés común único y que por medio de éste, se logre el propósito fundamental del comercio.
Sin importar que las ATOs fueron creadas con el propósito de mejorar, controlar, promover y/o proteger el Comercio Justo y los involucrados en el mismo, éste no ha sido capaz de alcanzar aun el nivel necesario para responder a las necesidades mundiales y menos aun el crecimiento que podría darse en el futuro; limitando la capacidad de acción de éstas y de responder a las futuras necesidades, lo que hace necesario un reforzamiento y una verdadera unificación de las mismas por medio del FINE u otro organismo que así lo permita.
Ya que a pesar de que han pasado varios años desde que se comenzó a dar la certificación del Comercio Justo, esta aun tiene muchas divergencias, y problemas que le impiden desarrollarse del modo más adecuado alcanzando sus propósitos, ya que se toman en cuenta variables, extremadamente diferentes de país en país, de región en región, imposibilitando un beneficio equitativo para todos los productores involucrados.
Actualmente como se comentó en el desarrollo de la investigación, el Comercio Justo ha derivado en varios alcances positivos tanto para los países del Sur como del Norte, sin embargo la carencia de políticas más rígidas o el establecimiento de una certificación uniforme en el mercado internacional ha impedido que estos sean mayores y sobre todo que se vean reflejados de forma general. El hecho de que existan diversas certificaciones alrededor del mundo y así mismo para múltiples sectores de producción hace imposible concluir si esos alcances realmente han llegado a muchos de los sectores que más necesitan – especialmente los países del Sur-. Esto deja en evidencia que los desafíos que tiene que enfrentar el Comercio Justo son muchos aunque el principal es lograr una certificación única, aceptada a nivel mundial tanto por los consumidores y empresas como por los Estados. Sin embargo esto está lejos de lograrse, son muchas las variables que debe poseer una certificación ideal entre ellos: tipo, variedad de producto, cantidad y calidad, entre otras, a la vez que se requiere mucha información tanto de las empresas como del producto para determinar si realmente cumplen con políticas referentes a este tipo de comercio, y si se toma en cuenta las diferencias existentes en los diferentes mercados y sectores de producción, se hace imposible una certificación standard que permita un comercio realmente justo.

Bibliografía Consultada


Carbaugh, Robert. (2009). Economía Internacional. 12° Ed. México, Cengage Learning.
Millet, Monserrat. (2001). La Regulación del comercio internacional: del GATT a la OMC.

Referencias





Categorías: Comercio | Negocios

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